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La economía argentina, eterna variable de la incertidumbre

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Con una de las devaluaciones más altas de los últimos ocho años, Argentina vuelve a conmover por el errático rumbo de su economía que pone en vilo a gran parte de la sociedad y finalmente al gobierno, que en los últimos días decretó el 'levantamiento de las restricciones' para la compra y venta de dólares para tenencia y ahorro personal, operación antes sólo avalada y a cuentagotas, para quienes viajaban al exterior.

Claro está que hasta el momento sólo van a poder comprar la moneda extranjera quienes tengan en blanco un salario de más de 7.200 pesos, y en una proporción muy pequeña (20% de su salario), o sea, determinada por el Estado y no por el libre albedrío personal de quien quiera comprar la moneda para atesorar, u otro tipo de operaciones, incluidas las inmobiliarias, que seguirán siendo en pesos.

O sea todo indica que será una forma de comprar dólares muy medida, y a cuenta gotas, lo que para un trabajador normal, se hará aún más difícil por el escaso monto permitido para hacer esta operación. Las dudas son muchas, y las medidas serán absorbidas por la sociedad cuando se encuentre con los obstáculos frente a las ventanillas de los bancos, con el correr de los días.

Pero si la preocupación por la compra de dólares es parte del problema, aún lo es más la inflación, agazapada tras los constantes aumentos que salen fuera de los acuerdos entre empresarios y gobierno, y que se perciben en los comercios, todos los días. La inflación asfixia los pesos de los argentinos, acosados por la incertidumbre .

Pesos devaluados, pesos cuestionados, pesos que entre diciembre y enero enfrentan una inflación del 8% en sólo dos meses y se estima que las cifras de ésta en el último año, según consultoras privadas, está entre un 25% y 35%, situándose entre las más altas desde el año 1992. La pobreza , por otra parte y a pesar del crecimiento del país, sigue abrumando con cifras extraoficiales cercanas a un 28%, según un estudio de la Universidad Católica argentina, revelado en diciembre pasado.

Así, en el marco del anuncio de estas medidas gubernamentales que pretenden descomprimir la mala prensa que el gobierno tiene en materia de decisiones económicas, la Presidenta Cristina Kirchner, su jefe de Gabinete Jorge Capitanich y el propio ministro de economía Axel Kicillof, recurren a la acusación del 'mercado' como principal artífice de un eventual 'golpe' económico al gobierno kichnerista, reconocido por amplios sectores sociales (peronistas) como una administración justa que implementa decisiones típicas de Estado de Bienestar, con políticas sociales equitativas y distribución de ingreso digna, especialmente entre los trabajadores sindicalizados y aquellas personas fuera del sistema que reciben asignaciones sociales, así como una determinante política de derechos, sí reconocida en todo el mundo.

Pero si todo esto es cierto, también lo es la desesperanza que sobre todo en los últimos meses, aqueja a parte de la clase media y trabajadora, respecto del fantasma más conocido y destructivo que azota a los argentinos casi genéticamente : la inflación. De ella, por cierto, sólo habla la oposición, aunque ciertamente sin propuestas contundentes al respecto.

Desde Cuba , Cristina acusó este lunes explìcitamente que existen "presiones especulativas" de los bancos "con complicidad" de grupos económicos, importadores y exportadores.

'La inflación es lo peor que tenemos, porque no te deja planificar ni un solo mes de tu vida, es la que se lleva tus sueños, la que te hace pensar 'por què no me fui', explica José Luis , un vocero de prensa desocupado con familia numerosa, que apuesta siempre a las nuevas administraciones del Estado, las que por uno u otro motivo, terminan desilusionandolo, a él y a millones de argentinos que no se explican cómo sus representantes no pueden conjugar política y economía en un combo que nos redima de una vez. No se trata de modelos, se trata de políticas de estado continuas, de consensos y de inteligencia y capacitación a la hora de las definiciones de la política económica que después de todo, se sabe, debe ser compatible con el sistema capitalista que reina por estas tierras.

Es bien sabido que aún los 'estados de bienestar', han sido diseñados en el marco del sistema capitalista occidental. Pero aquì todo se confunde, a veces. Y es cierto que el mercado, y sobre todo algunos de los exponentes de las empresas multinacionales más poderosas, están acostumbrados a una sociedad inmadura que lo aguanta todo, y a administraciones corruptas que muchas veces le dieron todo, a cambio de vueltos que aún hoy siguen siendo investigados. Hablo de la década gobernada por Carlos Menem (neoliberal), durante la cual las empresas del Estado fueron privatizadas en procesos dudosos e investigados judicialmente más tarde.

Hoy ese mercado encuentra en el kirchnerismo límites precisos y una ofensiva nacionalista que impone medidas muchas veces molestas, contra las cuales recibe, según los defensores del gobierno, 'ataques' especulativos de 'mala prensa' y operaciones financieras que intentan desestabilizar la economía local.

En esa línea,Agustín Rossi, actual ministro de Defensa, definió hace días en su cuenta de Facebook la situación : 'Sin lugar a dudas está asomando en la Argentina una operación económica claramente desestabilizadora llevada adelante por los sectores más concentrados del mundo financiero. El lunes conocimos a través de varios medios de comunicación opositores al gobierno nacional una nota sumamente agresiva del periódico de negocios financieros "The Wall Street Journal". Ayer pudimos acceder a los resultados del "Índice de Libertad Económica" publicado por la ultraconservadora Heritage Foundation. Curiosamente estamos en el puesto 166, bien abajo en la calificación general, mientras que en 2002, en plena crisis, éramos muy bien conceptuados en el puesto 38. Y en estas ultimas horas varios medios se hicieron eco de un informe del Credit Suisse que recomienda vender bonos argentinos ante lo que considera un "deterioro de la economía".

Así que mientras el 'Kirchnerismo puro' a cargo del estado nacional culpa al mercado por la desestabilización en la suba del dólar paralelo, y el mercado se defiende, todos sabemos que los únicos perjudicados son los ciudadanos de a pie, que siguen viendo luchas internas -y eternas- entre la clase dirigente en general, que no parece medir las consecuencias de lo que esta pelea puede atraer aparejado, a poco más de un año de las futuras elecciones presidenciales argentinas, con una Presidente que reaparece en la escena pública, decidida a volver a ganar la legitimidad que supo ser una de las más altas entre sus pares desde el inicio de la democracia.

Si lo logra o no, será cuestión de la satisfacción que genere el resto de su mandato en cuanto a bienestar en los sectores medios y bajos, algo que por ahora està muy en suspenso. En la misma situación parece estar la imagen del país en el exterior, que mira con preocupación, cómo el milagro argentino de la recuperación 'tiembla' ,sin un rumbo claro hasta el momento.Porque en definitiva, deberían ser las decisiones políticas, las que definan , marquen o corrijan el 'modelo económico', cuando éste se empeña en fracasar.

Cristina Fernández de Kirchner
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