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¿Aún existe la deportividad?

Publicado: 23/10/2012 09:30

jugadorfutbolgetty

La pregunta elemental es: ¿el deporte es un medio adecuado para formar individuos?

Esta pregunta se va descomponiendo en otras más, como: ¿qué está aprendiendo un niño al ver a los ídolos deportivos? o ¿qué estamos premiando en el deporte actual? Escuchar lo que los padres llegan a gritar en los campos deportivos es, por decir lo menos, preocupante: "¡Cochino!" "¡No seas marica, no te voltees!" "¡Rómpele la pata!" "¡Árbitro vendido!" "¡Era fuera de lugar!".

Algunos ídolos actuales parecen estar esencialmente preocupados por un buen peinado o el mejor rasurado. Estamos dejando de lado la importancia de mostrar lo complicado que fue llegar a dónde están, y las fortalezas que han desarrollado a partir de un trabajo que ha durado una vida. La culpa no es tan sólo de los deportistas, sino del cambio social que prima el Tener antes que el Ser. Aunque no hay que ser tan pesimistas; si seguimos con estas tendencias, desarrollaremos a los deportistas mejor rasurados de la historia.

El deporte actual parece premiar cada vez más la medalla y el trofeo. Ésta es una concepción animal del éxito, donde sólo sobrevivirá el más fuerte; son concepciones de tipo bueno/malo, blanco/negro, y no debemos olvidar que el camino al éxito está lleno de matices grises. Estas generalizaciones llevan a callejones sin salida, donde sólo uno de los contendientes resulta el efectivo, y al otro ya le podemos cortar las piernas, ¡total, para lo que le están sirviendo! Si seguimos así, pasamos por alto las oportunidades de desarrollar fortalezas, porque el deporte puede y debe ser aprendizaje.

Entre más temprano empecemos con estas tendencias animales, menos deportividad le dejamos al deporte. ¿Cuándo le vamos a enseñar a los niños lo importante, lo esperanzador, lo posibilitante del deporte?

Enseñarles a no claudicar, a mantener el esfuerzo, o que el talento es algo que se puede desarrollar. Sin embargo, parece que lo contrario se impone, y seguimos profesionalizando el deporte a edades más tempranas. La competencia en edades tempranas tiene que pasar a segundo plano. El modelo de campeonatos es posiblemente el peor método para enseñar habilidades deportivas a un infante. De 20 equipos por torneo, ¿sólo hay uno realmente bueno? Hagamos las cuentas: si hay 20 equipos con un promedio de 20 integrantes por equipo, ¿será verdad que, de 400 personas, las 380 no campeonas son perdedoras?

Los padres están inscribiendo a los niños en los equipos que les garantizan campeonatos. Parecen buscar acabar con frustraciones personales que, con las crisis modernas, serán de las únicas herencias que llegarán a sus hijos. Es desalentador que en las familias de lo poco que preguntan a niñas y niños después de un encuentro deportivo sea: "¿ganaste?". Sería adecuado aprovechar el deporte como un medio de enseñanza, virar un poco hacia lo importante, preguntarles cosas como: "¿qué aprendiste hoy?".

Que si el deporte es un medio adecuado para formar a una persona, la respuesta es: puede serlo, y no más ni menos que otros medios, como el artístico. Cuando el medio deportivo -madres, padres, entrenadores, directivos- enseña a sus deportistas conductas inmorales, el deporte puede convertirse en uno de los más dañinos caldos de cultivo social. El deporte en sí mismo, por si solo, ni tiene ni tendrá atributos mágicos de formación.

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Rodrigo Dosal es articulista de La Ciudad Deportiva.

 

Seguir a Rodrigo Dosal en Twitter: www.twitter.com/rodrigodosal

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