Rafael von Raesfeld Porras

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México después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos

Publicado: 20/09/2012 08:39

atentados terroristas 11 de septiembre

Nuestro País siempre se ha mostrado fiel defensor de los Derechos Humanos Universales; respetuoso de la Soberanía de los Estados que conforman la Comunidad Internacional y se ha apostado por buscar medios pacíficos para la resolución de controversias o para acordar bienes comunes, a través de Acuerdos y Tratados Internacionales.

Esos son algunos de los pilares fundamentales de la Política Exterior que México posee y es bajo esta tesitura que ha abogado por la cooperación en temas de interés Nacional y común con Estados Unidos en cuanto a la apertura comercial, financiera y de migración.

La llegada de un nuevo partido político a la presidencia de México, la transición en el poder en el año 2000, marcó el rumbo de una nueva y humanista Política Exterior, que brindó un nuevo panorama que fue apoyado por la Comunidad Internacional y principalmente por nuestro vecino del norte.

La sana relación bilateral fue notoria. Por primera vez se llevaban a cabo reuniones para analizar temas de interés Nacional con legisladores estadounidenses en nuestro territorio, como fue el caso de la visita Comité de Asuntos Exteriores del Senado estadounidense.

Sin embargo, a pesar de las firmes intenciones de ambos países, temas medulares no lograron caminar, como lo son la eliminación del proceso de certificación; la libre movilidad; la apertura comercial; la posibilidad de un acuerdo migratorio y lograr que los esfuerzos comunes en materia de seguridad no solo se enfocaran a las fronteras.

El lamentable y por demás condenado ataque al World Trade Center y al Pentágono, no solo cobro la vida de más de 3 mil personas, sino que fue el detonante que modificó la Política Exterior de Estados Unidos, dejando de lado la agenda común que ya se visualizaba entre México y ese País.

Ante tal panorama nuestra Nación se vio obligada a modificar su agenda interna y externa. En primer lugar, en materia de seguridad, para proteger nuestro territorio de la posible amenaza que pudiera representar la cercanía con Estados Unidos, con una franja común de más de 3mil kilómetros.
La visión internacional se fracturó y las consecuencias en materia de seguridad eran esenciales, ya que se creía que si los inversionistas no confiaban en nuestro país para invertir, corríamos el riesgo de sufrir fugas de capital; la no atracción de la inversión extranjera directa y eventualmente una crisis económica crucial. Esto impactaría a importantes mercados mexicanos como el sector de turismo; la disminución de exportaciones ante la poca demanda de nuestros productos, entre otros rubros.

En segundo lugar, Estados Unidos dejó en segundo término la agenda México-Estados Unidos, pues el ataque terrorista del 11 de Septiembre ubicó en el primer lugar de sus prioridades el tema de seguridad.

A pesar de esta lamentable coyuntura, México logró en los siguientes 12 años salir adelante. En ese lapso se ha hecho frente a las crisis estadounidense y europea, atrayendo inversión extranjera directa; también se han destinado cuantiosos recursos en infraestructura, en viviendas, en la educación.

Tampoco dejó de lado el tema migratorio. Ejemplo de lo anterior, es que en el tema del Fideicomiso Fondo de Apoyo Social para Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos 1942-1964, se entregó un total de 3 mil 238 millones 360 mil pesos, cifra histórica en México, beneficiando a un total de 193 mil 404 personas aproximadamente.

Así también se publicó la Ley de Migración dejando atrás 38 años de rezago de Derechos Humanos y protección a nuestros migrantes y los extranjeros en nuestro territorio, indistintamente de su condición migratoria, entre otras acciones.

Si bien el atentado en Estados Unidos del 11 de septiembre trajo consigo substanciales consecuencias para nuestro país, hoy en día la relación México-Estados Unidos se encuentra estable y aunque no se ha hablado a profundidad sobre una mayor apertura comercial y de la "reforma migratoria" -una de las promesas del actual Presidente Barack Obama- se espera que gracias a las políticas de seguridad, públicas y económicas adecuadas implementadas por el Gobierno Federal, pronto en la agenda de ambos países puedan coincidir temas que quedaron pendientes hace algunos años. Las bases están puestas.

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