Más

R. Andrew Chesnut

Recibir actualizaciones de R. Andrew Chesnut
 

Santa Muerte: la santa que no discrimina

Publicado: 07/12/2013 14:20

Santa Muerte
YURI CORTEZ via Getty Images

Entrevista con el autor, Andrew Chesnut, realizado por el periodista mexicano José de Jesús Pacheco Vela (@peach_melba)

Hace ocho años, el historiador nortea-mericano Andrew Chesnut caminaba por los rumbos de Mixcoac en una de sus visitas al DF cuando encontró, en un puesto de revistas, una imagen esquelética femenina en una portada: era la Santa Muerte y aquél era el primer número de una publicación dedicada a su culto.

La figura hipnotizó sus ojos de experto en religiones de Latinoamérica. Pero sería hasta la primavera de 2009 cuando se abocaría al estudio que culminó en el libro Santa Muerte. La segadora segura (Ariel).

"Llevaba dos años en un proyecto de libro sobre la Virgen de Guadalupe, pero no encontraba la misma inspiración o pasión que tenía para mis proyectos anteriores, estaba aburrido", confiesa.

En pleno tedio temático le sorprendió una noticia: el Ejército Mexicano había arrasado, en la frontera con Texas y California, con unos 40 altares de la Santa Muerte, evidenciando para Chesnut que la consideraban un enemigo poderoso.

Tras un rastreo en Google para conocer qué tanta literatura en inglés o español había sobre el tema, encontrar que los estudios académicos eran casi inexistentes y consultar con colegas, el experto en Estudios Religiosos en la Virginia Commonwealth University de Richmond tomó la decisión de dejar de lado por un tiempo a la Virgen mestiza y profundizar en el culto a la Santa Muerte.

En tu libro cuentas que en el inicio de tu interés por estudiar el tema querías entender por qué el gobierno mexicano había declarado a la Santa Muerte enemiga virtual del estado. ¿Encontraste la respuesta en tu investigación?

Sí, fue bastante obvio. El Gobierno de Calderón la había tachado de narcosanta, como la entidad espiritual más asociada con ciertos cárteles. Y el PAN, el partido de Calderón, tiene fuertes vínculos con la Iglesia católica, a la que no le gusta mucho la competencia, y mucho menos de santos heréticos.

¿Qué peculiaridades hallaste en el culto a la Santa Muerte que no estuvieran presentes en ningún otro culto?

Lo más importante es que es una de solo tres santos populares esqueléticos de América. Los otros son San La Muerte, de Argentina y Paraguay, y Rey Pascual, de Chiapas y Guatemala. Su personificación de la muerte -además como figura femenina- es inédita. Una paradoja que aún me fascina es que ella representa la muerte, pero ejerce un papel muy importante de curandera
.
Mucha gente le pide más días o más meses de vida, pide sanación de un enfermo... Esa paradoja de la muerte que cura me fascina, es inusual.

En ese rasgo, pareciera tener ecos prehispánicos...

Sí, tiene un vínculo, pero creo que sí es resultado del sincretismo de creencias prehispánicas o indígenas con el catolicismo medieval que traen los españoles. Ellos traen la figura de la parca, que era figura femenina ya en España. Así que hay una continuidad en ese sentido con la Santa Muerte. Su iconografía es sobre todo la parca, no ha cambiado mucho, a pesar de sus cambios de vestidos y todo. Obviamente, hubo sincretismo, fusión. Yo tiendo a pensar que la influencia más importante es de ese catolicismo medieval interpretado de manera distintas por los indígenas del centro de México, los guaraníes de Argentina y Paraguay y los mayas de Guatemala.

¿Cuáles fueron los posibles obstáculos que viste antes de iniciar la investigación sobre la Santa Muerte?

Antes de iniciar la investigación de campo, no sabía cómo me iban a recibir los devotos. No sabía cómo me iban a recibir en un tema tan controvertido, además siendo gringo. Para mi gran sorpresa, un día, hace como tres años, llegué al altar de doña Queta en Tepito, me presenté, pregunté si podía hacer entrevistas en su altar y me dijo que sí. Esa autorización de la gran pionera abrió todas las puertas. Hoy día, después de cuatro años de estudiarla, un solo devoto ha rechazado la entrevista, y fue porque andaba de prisa. También entré con un poco de temor por sus vínculos con el narcotráfico. Pero tampoco intenté adentrarme en ese mundo. Seguro he entrevistado a gente de ese ambiente, pero no ha sido un tema obvio.

¿Viste caer algún prejuicio que hubieras tenido?

Como no conocía mucho, no entré con mucho prejuicio. Para lo que yo hago, necesito tener una mente abierta. Lo que más me sorprendió, fueron los dos papeles que desempeña la Santa Muerte: de curandera y de doctora de amor. Su veladora más vendida en México es la roja, que simboliza amor y pasión.

¿Qué factores detectaste que contribuyeran a detonar un culto con cada vez más devotos?

No se puede ignorar el hecho de que su culto haya proliferado en un tiempo de mucha muerte en el país. Ya vamos para 100,000 muertes en los últimos siete u ocho años. Eso quiere decir que tiene un atractivo especial para los mexicanos y la gente de Estados Unidos que piensan que la muerte está próxima, y sería gente que vive en las calles, gente del narco, gente que piensa que podría morir mañana. Quién mejor para pedir unos granos más en su reloj de arena que la propia muerte, que se supone que controla eso. El contexto de mucha muerte y también de crisis económica, porque es un agente fuerte de prosperidad, en su color dorado. Muchos en México tienen un altarcito en su tienda.

¿A qué atribuyes que su culto esté extendiéndose más allá de lo mexicano o incluso de lo latino?

Esa reputación de operar milagros de una manera veloz y eficaz tiene atractivo para todo el mundo. Aunque surge en suelo mexicano y tiene una cierta identidad mexicana, es la muerte, y la muerte es universal. Así que su atractivo no conoce fronteras. Es la última tendencia en Estados Unidos, su culto ha crecido entre euro y afroamericanos. Su núcleo serían inmigrantes mexicanos y latinoamericanos, gente un poco amolada, pero no es necesariamente así entre los gringos y los afroamericanos, no es necesariamente gente pobre. Es gente más joven y atraída a distintos tipos de espiritualidad.

¿De dónde proviene la condena de la Iglesia católica al culto a la Santa Muerte?

Viene directamente de la idea teológica de que, como cristiano o evangélico católico, Jesús vino a traernos vida eterna; entonces, la muerte de alguna forma sería la antítesis de Jesús. Entonces, un cristiano no debería estar rindiendo culto a la muerte, sino a la figura que nos dio vida eterna. El argumento teológico del cristianismo es muy legítimo. Entiendo su perspectiva. Pero no sólo se basa en eso. Hay elementos de competencia. La Iglesia católica en México y en casi toda América Latina lleva más o menos medio siglo con un gran éxodo de fieles, principalmente a las iglesias pentecostales. Y ahora surge un santo herético, que sería otra fuente de competencia. Por eso tenemos al primer Papa latinoamericano, para tratar de frenar ese éxodo.

Cada vez es más frecuente, por ejemplo, ver objetos relacionados con la santería en taxis y comercios.

Sí, el escenario religioso de México y casi toda América Latina se ha pluralizado, y la Santa Muerte es lo más nuevo de esa situación más plural, pero la Iglesia católica, que tuvo un monopolio de casi cuatro siglos, obviamente se opone a eso. México es el segundo país con más católicos del mundo después de Brasil. Se siente agredida.

¿De qué manera has visto que interactúan otros cultos presentes en México o en alguna otra parte del mundo con el culto a la Santa Muerte?

Hay bastante hibridismo, mestizaje. Como es un culto informal, desorganizado, no hay un líder oficial; David Romo, el que trataba de ser líder ya está en la cárcel. Quién está ahí para decir: "ah, eso no está permitido". Lo que más se ve de otras influencias sería precisamente la santería. Eso se da más aquí en el DF, porque hubo una fuerte migración de cubanos, los que no acabaron en Miami. En las grandes ciudades de Estados Unidos también hay bastante santería. También hay bastante influencia de creencias new age, eso de hablar de karma, de vibras; eso tiene una fuerte penetración en México, mucho más que en Estados Unidos. Y, obviamente, el propio culto puede verse como una forma extrema de catolicismo popular, porque sin el catolicismo, no hay Santa Muerte.

¿De dónde emana su atractivo? Mencionas a una vendedora que te dijo: "la Santa Muerte nos entiende porque es una cabrona como nosotras".

Es la santa que no discrimina. Ese es otro mantra que siempre repiten. Mucha de la gente se siente muy discriminada en la Iglesia católica o en la sociedad en general. El atractivo de su guadaña es que llega a todos, incluso a Carlos Slim. Nadie se salva de su guadaña igualitaria, se lleva toda cabeza, y eso es un atractivo muy fuerte en una sociedad con grandes desigualdades socioeconómicas.

¿Qué aprendiste de la fe, de la religiosidad y del alma durante tu investigación?

Ese sentido de que es una santa que acepta a todos es algo muy fuerte. Tiene una gran atracción entre travestis, gays y gente que no se sintió aceptada en otras iglesias. Y también me enseñó sobre la fuerza de voluntad, de luchar y resistir de la gente más amolada de la sociedad, que no se rinden, y si tienen que ir con un santo marginado, demonizado, les vale, porque piensan que les va a ayudar a superar sus situaciones difíciles. Me mostró más sobre la voluntad de luchar de la gente marginada, y sobre todo aquí en México, donde las diferencias entre las clases son muy marcadas.

 

Seguir a R. Andrew Chesnut en Twitter: www.twitter.com/andrewchesnut1

SIGUE VOCES