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San Hugo Chávez y San Naza Moreno: Los Santos Nuevos de América Latina

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hugo chavez church

Conozca dos de los santos populares más nuevos de América Latina, San Hugo y San Naza. Mientras el vaticano ha acelerado recientemente el proceso de canonización de mujeres y hombres santos nacidos en las Américas, los latinoamericanos siguen creando sus propios santos populares que existen más allá del ámbito de la Iglesia.

Santa Muerte, la santa esquelética mexicana, es con mucho la más concurrida de estos santos populares fascinantes de la región, pero no hay un único operador de milagros informal que pueda satisfacer los gustos y preferencias heterogéneas de los millones de consumidores de esta religión informal.

Así que es en este contexto en el que dos de los líderes más notorios de América Latina, uno un expresidente y el otro, un traficante de drogas, y ambos recientemente fallecidos, ya han sido santificados por los creyentes en Venezuela y Michoacán, México.

Ya venerado en vida por millones de venezolanos de clase popular que lo veían como salvador de la pobreza y la opresión, el presidente Hugo Chávez hizo una transición sin problemas para convertirse en un santo popular en la muerte.

Los primeros signos de rol póstumo de Chávez eran sus mensajes de ultratumba, comunicados a su sucesor el presidente Nicolás Maduro a través de tuits pero no en Twitter, sino a través de un ave misteriosa que en ocasiones se posaba cerca del nuevo jefe polémico del estado.

Entre los diversos comunicados emitidos por San Hugo a Maduro uno se destaca en importancia. Mientras los cardenales se reunían a puerta cerrada hace un año para elegir el sucesor del papa Benedicto XVI, el espíritu del recientemente fallecido Chávez estaba ocupado promoviendo un papa latinoamericano con Jesús.

Hace casi un año por estas fechas el presidente Maduro declaró en la televisión venezolana "Nosotros sabemos que nuestro comandante ascendió a esas alturas y esta frente a frente con Cristo. Alguna cosa influyó [Jesús ] para que se convoque a un Papa suraméricano. Alguna mano nueva llegó y Cristo le dijo : 'Bueno llegó la hora de América del Sur', así nos parece'" señaló Maduro.

Más allá de los tuits del ave a su sucesor, San Hugo continúa la comunicación con sus fieles seguidores en la capilla dedicada a él en Caracas.

Lleno de imágenes del santo popular carismático en forma de estatuillas, retratos y bustos el santuario invita a los devotos a tanto orar por el alma de San Hugo, así como para pedirle favores y milagros.

Capturando la intensa devoción sentida por muchos de sus seguidores, se encuentra un busto de su imagen en el cual está inscrito la siguiente dedicatoria "Fuiste, eres y serás nuestro gigante por toda la eternidad. Te amaremos por siempre".

Si un santo socialista que se comunica con su sucesor político a través de un mensajero alado parece sacado de las páginas de una novela de Gabriel García Márquez, la historia de San Naza sólo puede ser descrita como el surrealismo mágico.

Conocido tanto como el Chayo y El Loco, Nazario Moreno González fue uno de los fundadores de la Familia Michoacana , el cártel de la droga ya desaparecida de Michoacán, el estado que ha sido el epicentro de la guerra del narcotráfico en México.

Único entre los capos de cártel el Chayo integró un tipo de evangelismo idiosincrático en la organización. A los soldados del cártel les dieron biblias y trajes de los Caballeros Templarios junto con la orden de presentar a la organización como nobles defensores de Michoacán a la invasión súbita de los sindicatos rivales y la policía federal.

Un nativo de Morelia, la capital del estado, el expresidente Felipe Calderón lanzó su guerra contra los cárteles, o por lo menos algunos de ellos a principios de 2007 mediante el envío del ejército para acabar con la Familia Michoacana en su estado natal. El cartel que se especializó en las metanfetaminas fue en gran medida capaz de evadir a las tropas y continuar su operaciones diarias.

Sin embargo, la noticia en 2010 de que las fuerzas gubernamentales habían matado a El Chayo en un tiroteo parecía dar al gobierno de Calderón la ventaja y puso en duda el futuro del cartel. Al igual que un número significante de mexicanos, especialmente sinaloenses, no creen que el hombre que pasó delante de las cámaras hace unas semanas sea realmente el Chapo Guzmán, en el momento de la muerte reportada de Moreno, muchos, sobre todo en Michoacán, dudaban la historia del gobierno.

Y la falta de un cadáver elevó aún más las sospechas. Parecería (con énfasis en " parecer", ya que no todo es lo que parece en la surrealista guerra contra las drogas en México ) que El Chayo fue asesinado, de nuevo, hace unas semanas en un tiroteo que lo sorprendió cuando celebraba su cumpleaños en la región de Tierra Caliente de Michoacán. Esta vez, sin embargo, hay un cadáver, y el gobierno mexicano afirma que lo ha identificado positivamente como Moreno.

Lo que hace que la santificación de San Naza entre los Caballeros Templarios (el nuevo cartel creado después de la muerte falsa de Moreno en 2010) y otros michoacanos aún más extraordinaria que la de San Hugo, es que parece que sucedió cuando aún estaba con vida.

A lo largo de la región de Tierra Caliente, que ha sido controlada en gran parte por los Caballeros Templarios , el despiadado cártel erigió capillas dedicadas a su santo patrono, San Naza. Parecería ahora que Moreno está muerto probablemente su valor como un santo popular subiría.

Muchas de las ciudades, sin embargo, donde la devoción a él ha sido más fuerte están ahora bajo el control de los grupos de autodefensa los cuales han desalojado a los Caballeros Templarios.

Por lo tanto en la economía religiosa de santos populares de América Latina, San Hugo parece tener un futuro brillante, mientras que San Naza probablemente estará por allá sólo mientras los Caballeros Templarios existan.

Pero ya que poco es lo que parece en México y Venezuela , esto podría acabar de una manera totalmente diferente. De lo que sí podemos estar seguros, sin embargo, es de la gram vitalidad de la práctica religiosa popular en América Latina más allá de los límites del cristianismo institucional.

Traducido del inglés por Fabiola Chesnut