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Oscar Peña

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Letra de mi reggaeton cubano

Publicado: 25/01/2013 18:49

reggaeton

El ya clásico miedo cubano de expresión nunca se ha llevado bien conmigo a causa de desafiarlo mucho. Siendo muy joven lo afronte siguiendo aquello de "dentro de la revolución todo" y al no tener receptividad no me aclimate, ni resigne y lo hice fuera de ella como parte del Movimiento Cubano de los Derechos Humanos.

Siempre he logrado rebasarlo y sentirme libre de expresarme donde quiera que este.

¿Por qué hago esa introducción? Porque la mayoría de los cubanos coinciden en que los reggaetones en nuestra patria se han convertido en un crimen contra la valiosa música cubana con sus mensajes de vulgaridad y mediocridad que atentan y denigran la imagen de la mujer cubana y de su pueblo en general y no lo expresan en alta voz o escriben por miedo a que lo critiquen por coincidir en algo con el adversario. Igual pasa a las autoridades del régimen con los miembros de la sociedad civil de Cuba y los exiliados. Es muy lamentable el miedo de las dos partes, cuando seria afortunado coincidamos mas y todos acabemos de convérsenos que un país se conforma y desarrolla con las diferencias y el concurso de todos.

Hoy estamos ante un dilema porque somos defensores de la libertad y los derechos para todos, pero eso no debe implicar que uno tape la pérdida de valores que ha tenido y sigue teniendo la sociedad cubana. Duele la degradación social de Cuba y es vital tratar de buscar medicamentos para ese cáncer de la patria, pero si quisiéramos determinar los culpables de la infección nacional concluimos que son las mismas autoridades que hoy se asombran de lo que ha crecido la "bola de nieve" que ellos echaron a rodar desde que llegaron a la Habana en 1959 y empezaron a prohibir el respeto entre las personas. Llamar señor o señora a otra persona era tener pensamientos burgueses, hablar en tono bajo y con moderación era no ser combativo, ni estar muy claro y vestirte de traje y corbata era tener "desviaciones ideológicas". Lo "revolucionario" era estar muy sudado con ropa de kaki gris, botas rusas y sin camisa mejor porque estábamos "luchando" contra el imperialismo yanqui. Sin duda que aquellas "orientaciones revolucionarias" contra las tradicionales buenas formas y presentación del pueblo cubano implantadas por la fuerza de la opresión trajeron estos lodos de hoy que provocan que hasta los propios comisarios políticos y padres de la fea presentación del pueblo cubano se asombren y reaccionen.

Ya señalamos a los culpables del retroceso en el comportamiento que ha tenido nuestro país en general, pero lo sustancial es buscar curas para el cáncer que tanta metástasis ha hecho. Y en el caso especifico de la dañina bifurcación que ha tomado la excelente y divina música cubana hay que ser completamente precisos en el diagnóstico y reconocer que el pueblo cubano en todos los tiempos ha sido sobresaliente en lo que emprende y una parte de su juventud ha pensado --equivocadamente-- que el planeta tierra completo está moviéndose vulgarmente a ritmo de reggaetón y han decidido (cantantes y bailadores) ganar esa competencia convirtiéndose en los más irreverentes y ofensivos del mundo en ese ritmo, pero si así mismo recibieran señales de aviso, consejos, ejemplos y posibilidades de saber y observar que el triunfo y el progreso van por otros caminos me la juego al cubano. Sus honores y éxitos en otros países emprendiendo negocios, empresas, o de eficientes técnicos y trabajadores recibiendo un salario decoroso son la evidencia. Pienso que la juventud cubana al no tener deberes y estimulo vive en un vacio.

Entonces ¿qué podemos hacer? Llevar adelante la tarea de construir un país que se mire a sí mismo, que priorice sus intereses, se reconozca en su cultura, en sus valores y no se conforme a vivir con las feas fotografías de la sociedad cubana actual. En el presente --entre todos-- tenemos la responsabilidad de luchar por una patria libre, culta y decente. El presente define el futuro.

No presumo de tener la mejor solución para males tan arraigados en la sociedad cubana sin embargo estimo que habría que animar a esos jóvenes a mejorar su calidad en la composición de nuevos ritmos y letras que enriquecerían el acervo musical cubano. Tampoco podemos equivocarnos y pensar que libertad es permitir libertinaje, obscenidad y desfachatez. Los países más libres y desarrollados del mundo tienen regulaciones y para esta situación del nuestro apruebo que cada cubano sea libre de oír en sus espacios privados o pagados ese género musical y sus inelegantes descargas habladas, pero no difundirla en escuelas y lugares públicos como si fuera el himno nacional.

 
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