Más

Oscar Peña

Recibir actualizaciones de Oscar Peña
 

Derrumbes y destrucción

Publicado: 23/02/2013 13:42

hospitalcuba

Los cubanos debemos saber que los seres humanos nacemos con derechos, pero (algo que no se quiere siempre saber) también con deberes... Y no ejercer cada uno nuestros deberes individuales hace que seamos cómplices de la ausencia de nuestros derechos humanos.

Pongamos el ejemplo del silencio de la población en Cuba ante los crímenes sociales y económicos, ya no políticos... ello hace que cada uno de los ciudadanos se convierta en un cómplice contra nuestra propia convivencia... Veamos hoy este crimen social y económico que hemos conocido:

El que fuera el Hospital Pedro Borrás Astorga, encuadrado entre las calles 29 y 27 y F y G, en el capitalino Vedado, y uno de los dos ejemplos más importantes de arquitectura Art Déco (el otro se encuentra en la ciudad de Chicago), será totalmente demolido en el primer semestre del presente año 2013.

Las preguntas que uno se hace son:

¿A qué se debió el deterioro de tan magnífica construcción? ¿No se pudo evitar a tiempo con medidas de mantenimiento y reparación antes de llegar a esta situación? ¿Puede darse el país el lujo de perder indolentemente instalaciones de este tipo? ¿Por qué, desde hace dos décadas, se está discutiendo qué hacer con la edificación y nunca se hizo nada para salvarla? ¿Quién responde por esto? De seguro no habrá respuestas, como tampoco las hubo cuando, de la noche a la mañana, por causas que no convencieron a nadie, se decidió demoler el conocido edificio Alaska en la esquina de las calles M y 23, también en el Vedado y se dice que igual suerte le espera al edificio López Serrano, otro ejemplo de Art Déco, en las calles L y Línea... algo parecido pudiera sucederle al Hospital América Arias, en la calle G entre Línea y calle 9. Como es de suponer no son los únicos casos.... lamentablemente muchos más. Otro caso de abandono es el majestuoso gran cine de la playa de Guanabo que se ha dejado deteriorar y llenar de murciélagos...

Esto de permitir que edificios importantes se deterioren progresivamente y se conviertan en pérdidas irreparables, sin ningún tipo de acción que evite su destrucción, ya se ha vuelto una costumbre... y lo peor es que nadie responda por ello...

Actuar así demuestra, entre otras cosas, absoluta falta de cultura y de respeto por la ciudad y sus valores, algo que debiera ser la divisa principal de quienes dicen servirla por los cargos que ocupan.

Mientras la ciudadanía no alce su voz ante estos crímenes sociales y económicos nuestra ciudad continuará cayéndose a pedazos.

 
SIGUE VOCES