Si un pelotero gay saliera del closet ante sus compañeros, tendría que irse de por vida, no sólo del equipo, no sólo de la liga, sino que estaría obligado a abandonar totalmente del béisbol profesional.
Un informe publicado por el Instituto Williams de UCLA estima que hay por lo menos 267.000 adultos auto-identificados como inmigrantes indocumentados LGBT (lesbiana, gay, bisexual o transgénero) que viven en los Estados Unidos.
Flaco favor y sin querer nos hace la corte a los miembros de la comunidad LGBT en México, al determinar que los términos "puto" y "maricón" son una afrenta discriminatoria, y que no están amparados en la libertad de expresión indicada en la Constitución.
La aprobación en Phoenix de la ley municipal que prohíbe la discriminación de personas transgénero en la renta de viviendas, en el ingreso a lugares, etc., ha desatado protestas y comentarios adversos porque dicho reglamento también les permitirá a esas personas el ingreso a los baños públicos de hombres y mujeres considerados "normales".
Al declarar que el mejor hogar es uno compuesto por un hombre y una mujer, el máximo tribunal de Puerto Rico le dio la espalda a los miles y miles de niños criados muy bien por padres del mismo sexo, o por una mamá, o un papá, o incluso una abuela o tía. ¿Esas familias no cuentan?
Este sábado, cuando por primera vez en UFC veamos a dos mujeres peleando, lo veremos además con un título de por medio y en la pelea estelar de UFC 157, Ronda Rousey vs Liz Carmouche.
Hablar de homofobia en el fútbol es un tabú. Es un tema que hiere susceptibilidades, principalmente, porque se considera quisquilloso concentrarse en él.
El acto de música electrónica más importante del momento, Swedish House Mafia visitó México el fin de semana pasado como parte de la última gira como trío, "One Last Tour".
Estados Unidos está cambiando y eso lo han podido constatar muchos escépticos, conservadores y seguidores del orden establecido en esta gran nación, mayormente de origen europeo y anglosajón. Hoy las caras que componen el país son variadas y las voces, incluidas las de los antiguos discriminados sean afroamericanos, latinos, asiáticos e incluso gays y mujeres cobran una dimensión inusitada en el panorama político y cultural de esta nación.
Con este título los directores Carmen Oquendo-Villar y José Correa-Vigier han dado vida a la historia de José Quiñones, gay/trans y curandero puertorriqueño dedicado a embellecer los cuerpos de sus amistades y vecinos. La cámara penetra en la intimidad de un mundo regido por el deseo de conquistar a los otros, no sólo en términos amorosos - Kelly y Maybelline-, sino afectivos - el propio Quiñones, quien busca reconciliarse con sus familiares.
Hace seis años, me senté frente a Gaby Marino en una pequeña oficina en Lima, Perú. Me reuní con ella para entrevistarla para un documental que estaba planeando hacer, y como era mi primera entrevista, me sentía muy nervioso. Lo primero que le dije fue: 'Si una de mis preguntas te hace sentir incómoda, no tienes que responder." Se echó el pelo rizado hacia atrás y me dio una risa nerviosa.
El trabajo que GLAAD ha hecho durante casi 30 años para que los medios sean un espacio más inclusivo con personas LGBT (en Estados Unidos y cada vez más en otros lugares), y para que las historias LGBT tengan más presencia y poder en esos medios, no debe subestimarse. Sin embargo, las personas LGBT de color no tienen suficiente visibilidad en medios tradicionales. Yo diría que ni siquiera en medios LGBT. Veamos, por ejemplo, algunos personajes gays en series de televisión actuales: Louis en Partners, Kurt en Glee, Bryan en The New Normal, Cam y Mitch en Modern Family. Todos hombres blancos.