El 15 de junio, aún en medio de la celebración de muchos al anuncio del alivio administrativo, los líderes del movimiento de los Soñadores ya estaban planificando la próxima fase del plan: garantizar que la mayor cantidad de jóvenes que llenen los requisitos obtengan la acción diferida de la deportación por dos años, renovable al término, y un permiso de trabajo acompañante; y en el proceso, abrir el espacio político para lograr que el proyecto que los legalizaría definitivamente, el DREAM Act, pueda concretarse en el Congreso.
Hoy el movimiento de DREAM celebra una victoria ganada pero el premio más grande se visualiza en el horizonte. Noticias que el colegio de abogados del estado de California apoya la solicitud de admisión a la abogacía por Sergio García, que él mismo es indocumentado, le da impulso al movimiento para cambiar este régimen de inmigración y permitir un camino permanente hacia la naturalización para todos los merecidos Soñadores.
Debemos reconocer el alto nivel de organización de estos jóvenes que no se dieron por vencidos tras la derrota del Dream Act a finales de 2010. Los Dreamers han construido un movimiento nacional haciendo uso de las redes sociales incluso antes que los jóvenes egipcios iniciarán su revolución pacífica.
Cuatro años después de prometer, como candidato, que si era electo presidente retornaría a la conferencia de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO) en 2009 con su propuesta de reforma migratoria integral, Obama llegó a NALEO este año electoral sin la reforma, pero con su alivio temporal de la deportación a los soñadores, una lista de logros y el argumento de que no ha logrado más, no sólo en inmigración sino en otros asuntos, por la negativa de los republicanos en el Congreso a colaborar.
El senador republicano de Florida, Marco Rubio, lamentó que el tema migratorio se utilice como "ping-pong" por ambas partes del espectro político evitando así una solución real, y aseguró que su idea legislativa a largo plazo para los Soñadores, engavetada sin ser presentada, no tenía la intención de influenciar la presente elección.
Lo grave de este decreto es que es la escusa perfecta para no hablar mas de inmigración hasta dentro de dos años, cuando este por vencer, porque este "Proceso de Acción Diferida", lo único que difiere son las esperanzas de millones de inmigrantes, ocultos en la oscuridad de la Administración de Barak Obama, que los utiliza para prometer soluciones y diferir resultados.
Apartándose de sus posturas de mano dura de las primarias, Romney también presentó lo que catalogó como su plan migratorio nacional afirmando que "la reforma migratoria no es sólo un imperativo moral sino económico".
Quienes hoy celebran un paso adelante en la lucha por la realización de su sueño, deben tener en mente dos cosas: la primera, que la medida anunciada por Obama, lanzada convenientemente durante su campaña de reelección, no sustituye a la ley DREAM que aún está pendiente de ser aprobada en el Congreso, ya que no otorga la ciudadanía a los estudiantes. La segunda, que lo logrado hasta ahora se debe también al trabajo de aquellos dreamers que por alguna razón ya no sueñan más.
Gracias a todos los que han apoyado esta causa hoy es un día de felicidad y alegría ya que las cadenas que nos impedían servir han sido rotas, y ahora podemos servir a nuestra Nación y hogar.
Por varios años, los jovenes indocumentados de Mississippi han estado muy confundidos sobre su derecho a ir a la universidad después de terminar el bachillerato. Por eso, hay muy pocos estudiantes indocumentados que actualmente asisten a la universidad en el estado de Mississippi.
Tras levantarme con la noticia de que finalmente, tras más de diez años de fallidos intentos legislativos y casi dos años de presión al presidente Barack Obama para que ampara a los DREAMers o Soñadores de la deportación, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció un alivio temporal, lo primero que pensé fue en la perseverancia y la fuerza de los cientos de miles de jóvenes que nunca se rindieron a pesar de las puertas cerradas y de los procesos de deportación enfrentados.