La ley de inmigración se mueve lentamente, pero incluso los pequeños pasos pueden causar un tsunami de cambios.
El DREAM Act sigue siendo un asunto pendiente para todos y las convenciones, pero también el seguimiento a las promesas que desde ahí se hagan, son la mejor manera de saber de qué está hecha la voluntad de quienes en noviembre buscarán nuestro voto.
El enorme impacto social de Acción Diferida, la persistencia de quienes creen en la necesidad de una solución permanente y el cumplimiento por parte del gobierno al promulgar sus regulaciones en el tiempo y bajo las condiciones prometidas nos ha devuelto la confianza de que el sueño de los jóvenes indocumentados, llámense"dreamers" o "stars" va en camino a hacerse una realidad.
No hay duda de que el tema de indocumentados en Estados Unidos trasciende consideraciones sociales, legales y políticas. Aunque por lo general, el aspecto social, legal y político de este tema son bien conocidos por la comunidad dada su amplia difusión en los medios de comunicación, la contribución económica por parte de este grupo de individuos es simplemente un aspecto desconocido e insuficientemente difundido, excepto en relación con sus "costos" y generalmente en forma negativa y con motivación política.
Como parte de su cortejo a los hispanos, ahora que busca permanecer en la Casa Blanca, el Presidente Barack Obama dio un paso notable en junio pasado al acercarse a nuestra comunidad para beneficiar a miles de jóvenes indocumentados, los conocidos como Dreamers por su lucha de alcanzar el reconocimiento ciudadano y salir del estatus de indocumentados a través de la propuesta legislativa conocida como Dream Act y que ha sido rechazada en el Congreso.
Las filas de miles de jóvenes Soñadores a través del país dando el primer paso para conseguir un alivio temporal de la deportación mediante la acción diferida fueron difíciles de ignorar, pero la mancuerna presidencial republicana logró hacerlo.
El de ayer fue el primer día en que el Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS) comenzó a aceptar solicitudes para Acción Diferida para Llegadas en la Infancia (DACA). El martes, Alejandro Mayorkas, director de USCIS, celebró una conferencia de prensa sobre el proceso ofrecido a los DREAMers. Así comenzó su alocución: "La Acción Diferida no confiere un estado legal".
La primera vez que supe de Viridiana Martínez fue en junio de 2010, cuando dejó de comer durante 13 días, para presionar a la senadora de Carolina del Norte, Kay Hagan, para que la legisladora federal apoyara el Acta de los Sueños, que durante más de una década se ha propuesto como la opción para legalizar a los jóvenes indocumentados.
Si se rechaza la solicitud para obtener este beneficio, su caso será probablemente enviado a la Corte de Inmigración para la deportación. Y el beneficio por ser DREAMer) no es una legalización. Es solamente un "deferral", una postergación de cualquier acción que se pudiese tomar contra usted a causa de su estado migratorio ilegal.
Tuve el honor de conocer a Neidi en febrero cuando trabajadores lavadores de automóviles, como miembros del sindicato Trabajadores del Metal Unidos (United Steelworkers), firmaron contratos con dos negocios en el sur de Los Ángeles. Neidi desempeñó un rol clave en esa histórica victoria tanto para los trabajadores de lavado de automóviles como para el movimiento laboral.
El 15 de junio, aún en medio de la celebración de muchos al anuncio del alivio administrativo, los líderes del movimiento de los Soñadores ya estaban planificando la próxima fase del plan: garantizar que la mayor cantidad de jóvenes que llenen los requisitos obtengan la acción diferida de la deportación por dos años, renovable al término, y un permiso de trabajo acompañante; y en el proceso, abrir el espacio político para lograr que el proyecto que los legalizaría definitivamente, el DREAM Act, pueda concretarse en el Congreso.