Lo que está ocurriendo en Venezuela nos importa. Nos debe importar. Allí están los matones del curso, vistiendo uniformes ridículos y poniéndose brazaletes pomposos y saludando con el brazo derecho erguido hacia el frente, al igual que lo hizo un pobre oficial austriaco frustrado en 1933 al tomarse el poder en Alemania.
Considerando que en el mundo que mil millones de personas sobreviven con un dólar diario y que para el 2015, más 600 millones de personas de todo el mundo seguirán en pobreza extrema, y la mitad del planeta sin agua potable y sin energía, no está de más reconocer a estos tres países americanos que han logrado cumplir con los Objetivos del Milenio.
El domingo 14 de abril fui a votar en las elecciones por elegir al nuevo presidente de Venezuela. En mi centro de votación no había mucha gente, debo reconocerlo. Eso me preocupó, se podría interpretar que a la gente no le importaba lo que estaba pasando. Era una elección atípica, por primera vez en 14 años la cara del presidente Chávez no se encontraba en el tarjetón electoral. ¿De qué manera podría inclinarse la balanza?