¿Qué tal si nos dejamos de estar salvando al mundo y nos tomamos el tiempo para observarnos, vernos detenidamente, sentir quiénes somos, entender nuestras necesidades, saber de dónde nacen nuestros sentimientos, cuál es la raíz de nuestra existencia, comprender nuestras relaciones y, sobre todo, cómo podemos vivir en nuestro presente?
Diariamente cada vez mas nos topamos con personas que su alegría absoluta depende del poder falso de tener el control de sus vidas, de lo que les sucede, o de por lo menos tener la ilusión que eso es así. Todos de alguna forma u otra experimentamos estas interrupciones en nuestra vida las cuales tienden a hacer repentinas, simples y en algunos casos dramáticas.
El científico Albert Einstein decía a sus estudiantes constantemente "que no se puede resolver los problemas en el mismo nivel en que se crearon". Diariamente vemos como las personas están quejándose constante e incesantemente de todo las cosas malas que le están pasando en sus vidas y peor aún, utilizan la vida de los demás para enaltecer sus planteamientos y comprobar que estos esta "chava'o" o mejor conocido como jodidos.
Para la mayoría de personas lo que los demás hagan o digan cuenta e influye en sus vidas de una manera directa y en algunos casos trascendentalmente. Es algo así como tener una cuenta en el banco en la que todos pueden depositar y está en nosotros si eso que nos depositan aumenta nuestros ahorros (eleva el autoestima, estado de ánimo, confianza, motivación) o los disminuye (nos desgasta provocando constantes reacciones irritables). Todo depende de las palabras que recibimos de quienes nos rodean y de las situaciones que se nos presentan diariamente. Incluso, de la importancia que le damos a nuestros propios pensamientos. Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida, sintiéndonos ofendidos por lo que alguien nos dijo, nos hizo, o pensó de nosotros y todo porque elegimos darle poder a los demás. Así de simple, no hay más.
Los huracanes son elementos puramente de crisis en la psiquis de aquellos que viven en la cuenca del Caribe. Estos fenómenos atmosféricos curiosamente dependiendo de la letra que les toque ese año, son bautizados con un nombre distintivo, ellos son como el crimen, no discriminan a quienes se llevarán por el medio y mucho menos conocen los límites de la destrucción que causarán.
En una entrevista el psicólogo Roberto Aguirre le indicó al periódico El Cronista "que un minuto de risa equivale a 45 minutos de relajación y a 70 minutos de ejercicio". Por su parte buscando otras estadísticas e información sobre el poder de la sonrisa encontramos que un bebé a las 36 horas de nacido puede ofrecer una sonrisa a sus padres y un pequeño se ríe un promedio de 300 veces al día, mientras que un adulto lo hace entre quince y cien.
Esta es la historia real de una mujer latina inmigrante que por situaciones de la vida tuvo que dejar atrás su carrera y reinventarse en este país. Ella comparte con nosotras los cinco principios fundamentales que siguió, y que nos enseñará a nosotras también para lograr el éxito profesional en nuestro trabajo o para reinventarnos en otro campo.
Definitivamente los atletas olímpicos inspiran y es buen momento entonces para recordar que, como la vida es un deporte, debemos entrenar para que sea cual sea la meta que perseguimos -profesional, sentimental, económica, estudios, de vida, bajar de peso, espiritual, bienes materiales y demás- ese esfuerzo nos impulse a lo que deseamos.