A pesar del intenso cabildeo por parte de varias organizaciones durante la última década, el DREAM Act no ha logrado el apoyo suficiente para convertirse en ley. Esta circunstancia hizo que Daniel un día tomara una decisión: si en Estados Unidos resultaba tan difícil estudiar, lo intentaría en México.
La primera vez que supe de Viridiana Martínez fue en junio de 2010, cuando dejó de comer durante 13 días, para presionar a la senadora de Carolina del Norte, Kay Hagan, para que la legisladora federal apoyara el Acta de los Sueños, que durante más de una década se ha propuesto como la opción para legalizar a los jóvenes indocumentados.
El 15 de junio, aún en medio de la celebración de muchos al anuncio del alivio administrativo, los líderes del movimiento de los Soñadores ya estaban planificando la próxima fase del plan: garantizar que la mayor cantidad de jóvenes que llenen los requisitos obtengan la acción diferida de la deportación por dos años, renovable al término, y un permiso de trabajo acompañante; y en el proceso, abrir el espacio político para lograr que el proyecto que los legalizaría definitivamente, el DREAM Act, pueda concretarse en el Congreso.
Hoy el movimiento de DREAM celebra una victoria ganada pero el premio más grande se visualiza en el horizonte. Noticias que el colegio de abogados del estado de California apoya la solicitud de admisión a la abogacía por Sergio García, que él mismo es indocumentado, le da impulso al movimiento para cambiar este régimen de inmigración y permitir un camino permanente hacia la naturalización para todos los merecidos Soñadores.
Debemos reconocer el alto nivel de organización de estos jóvenes que no se dieron por vencidos tras la derrota del Dream Act a finales de 2010. Los Dreamers han construido un movimiento nacional haciendo uso de las redes sociales incluso antes que los jóvenes egipcios iniciarán su revolución pacífica.