No es que a Roger Federer le haya sido sencillo imponerse a Andy Murray en el pasado, pero la última victoria del suizo sobre el escocés aún retumba en el corazón del 17 veces ganador de Grand Slams. No ha pasado ni un mes de aquel fantástico partido que los tenistas disputaron en Wimbledon, y ahora el pasto de Londres los vuelve a confrontar en una gran final. Pero, ¿podrá en esta ocasión el resultado de la batalla ser distinto? ¿Podrá Murray hacer efectiva su revancha?
Lo que hoy vimos en la cancha fue un deleite de tenis, por un lado, cortesía del magnífico Roger, con su perfección de muñequeo, su precisión, su asertividad, su calma y su experiencia, y por el otro, gracias a Del Potro con su enorme talento, su garra, sus largas carreras para alcanzar pelotas y su devoción por el deporte.