Yad Vashem es la institución creada para honrar a quienes ayudaron a las víctimas del Holocausto y ha otorgado tan alto y noble reconocimiento a un total de 24,356 personas que "en un mundo de debacle moral generalizada, fueron una pequeña minoría que supo desplegar un extraordinario coraje para mantener los valores humanos en pie".
¿Cuál ha sido entonces la clave del éxito del Papa Francisco? Además de su sencillez y su carisma natural. Demostrar con pequeños hechos la solidez de su mensaje. Mostrarse como el ser humano que es, consecuente para lo que fue elegido: el sucesor de un pescador hijo de una pareja de padres modestos, el representante terrenal de alguien que es venerado precisamente por su sencillez.
Es difícil de creer que la Santa Sede sea tan santa cuando las escenas en la televisión muestran el derroche de dinero y el hartazgo de poder que se vive en el Vaticano mientras afuera de sus puertas reina la pobreza mundial, el hambre y el desamparo, en contraste con la opulencia de los que representan a Cristo cuyo legado fue una doctrina basada en la bondad y la humildad.
Para remplazar a un Papa vencido por las circunstancias y la edad, han elegido al Cardenal Bergoglio, el nuevo Papa Francisco, de 76 años, con las mismas expectativas que el anterior: pontificado corto, de transición, a lo sumo diez años.
Indudablemente son muchos los retos que le deparan al nuevo Pontífice. Aun así no dudamos que el historial de sensibilidad y humildad en su bagaje le serán de gran utilidad para poder confrontar con resolución la crítica transformación que su Iglesia demanda.
Roma y el mundo católico saluda a su nuevo líder. Sería reconfortante que se aclaren las relaciones entre el nuevo Papa y la dictadura militar argentina. Mientras tanto, queda una seria duda sobre nuestro nuevo Papa y su pasado en épocas de secuestros, torturas y desapariciones.
La de Roger Mahony es una tragedia. Nadie se salva. Pero la principal víctima no es él. Son centenares, o miles, de niños que fueron abusados sexualmente sin protección, sin defensa, y ahora, todavía, ya grandes, ahora todavía sin justicia.
Confiamos posible que el próximo Papa sea el responsable del resurgimiento del imperioso diálogo de convivencia pacífica y cooperadora de los hijos de Abraham.
Ratzinger pasará los últimos años de su vida en una residencia en El Vaticano sin recibir castigo por el encubrimiento de casos de pederastia, y algunos continuarán elogiando que siendo Papa haya pedido perdón. Pero pedir perdón no basta: para que éste llegue, se necesita justicia.
Hay algo, yo no sé bien qué es, algo que nos impulsa a caminar a pesar de los contratiempos. Es una fuerza interior de la que se nutren los sueños ...
Cuatro años después de que Benedicto XVI iniciara su Pontificado, tuve la ocasión de entrevistar a Alejandro Espinosa Alcalá, sobrino del extinto Marcial Maciel- otrora fundador de Los Legionarios de Cristo- y quien también fue víctima sexual de Maciel; éste último, destituido del sacerdocio en 2006 por la Santa Sede, que hoy vive una tormenta de 600 años por la renuncia del Papa Benedicto XVI. Se busca un nuevo representante de Dios en la tierra.
Si el cúmulo de arzobispos eligen a un jefe lejano a las enseñanzas de Benedicto, sobre todo perteneciente al ala más reaccionaria de la cúpula vaticana asentada en los curas italianos, el mensaje para el mundo sería claro: El Vaticano está viviendo un reacomodo de poder.
¿Por qué estaba en crisis su papado? Según Politi le contó a John Allen, del National Catholic Reporter, Ratzinger es un líder frágil, incómodo con el arte del gobierno, dubitativo a la hora la afrontar los problemas internos de la Iglesia, más interesado en la teología que a la geopolítica.
La sorpresiva renuncia de Benedicto XIV pone en la mira a más de uno en diversos ámbitos de la vida en Occidente, y es que la supuesta imposibilidad que un Papa deje el trono de San Pedro en vida, ha servido de pretexto para la continuidad de muchos líderes; democráticos o no tanto.
Ayer, justo antes de dormirme, como casi siempre me puse a pensar larga y pausadamente en mi vida. Es una experiencia harto común y que sin duda alguna tú mismo, amigo mío, habrás tenido muchas veces. La cosa es que a diferencia de otras muchas ocasiones, anoche tuve la sensación de haber dado con una verdad: "entre menos sueños se tienen, entre más conforme se está con la vida que se tiene en el momento presente, más cerca se está de caer en un estado de aburrimiento vital".
¿Qué tal si nos dejamos de estar salvando al mundo y nos tomamos el tiempo para observarnos, vernos detenidamente, sentir quiénes somos, entender nuestras necesidades, saber de dónde nacen nuestros sentimientos, cuál es la raíz de nuestra existencia, comprender nuestras relaciones y, sobre todo, cómo podemos vivir en nuestro presente?