Carrillo se fue. No sólo por los resultados, sino también por las piedras que él mismo decidió ponerse sobre la espalda. Con sus caprichos y decisiones, el todavía técnico Puma decidió que su estancia en el timón universitario estuviera condenada al hubiera. Cuando su equipo ganaba, todos se preguntaban cómo hubiera lucido el equipo con el talento que él mandó a la tribuna y a la banca; cuando perdía, la interrogante iba respecto a qué hubiera pasado si a los grandes nombres se les hubiera permitido pisar la cancha.
El actual timonel del conjunto de Pumas, Mario Carrillo, se encuentra viviendo contrastantes momentos: por un lado, parece que ya encontró a su once titular que lo podría llevar a la tan deseada liguilla, pero por el otro está dejando a un lado la fuerte inversión que hizo la directiva felina al principio del certamen, luego de echar la casa por la ventana al traer refuerzos de primer nivel, pero que hoy día solo calientan la banca.
El 22 de mayo de 2011 la alegría se desbordaba en Ciudad Universitaria, los gritos de "¡Goya!" retumbaban entre el Pebetero y el Palomar. Hoy el panorama es muy distinto. Bastantes cosas han cambiado desde aquella tarde en la que Palencia y Cortés, con sus goles, le entregaban otro trofeo de Liga a la afición felina. No fue hace mucho, pero aun así ya son otros tiempos. En la dirección deportiva estaba Mario Trejo y en la técnica Guillermo Vázquez. Ni uno ni otro pasea más por el Pedregal. Los nombres y los hombres no son los mismos.