A comienzos de 2012 se reunieron en Cartagena de Indias los Presidentes del hemisferio americano con excepción de Raúl Castro y de Hugo Chávez, quien estaba en ese momento combatiendo con el cáncer en algún lugar de Cuba. Esas cumbres suelen ser insulsas. Esta fue al menos interesante. En ella, o al tiempo con ella, sucedieron tres cosas simultáneas: una profunda y seria; otra anecdótica y simbólica; y una tercera cursi y tragicómica.
Como muchos recordarán la gimnasta estadounidense McKayla Maroney, es recordada no sólo por su actuación excelente en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, también lo es por su gesto, al parecer de enojo al recibir una medalla de plata y no de oro, como ella lo hubiera deseado (aquí el blog).
¿Qué tanto confiamos los mexicanos en nuestra Suprema Corte? ¿Estaremos realmente conscientes de la importancia que reviste el cargo de ministro de este Máximo Tribunal? ¿Nos sentimos cercanos a aquellas 11 personas cuya tarea primordial es impartir justicia efectiva? ¿Percibimos a nuestros ministros como aliados o más bien desconfiamos de su legitimidad?
Una reflexión e introspección profunda sobre las elecciones del 2012 debe ser algo fundamental para los líderes del partido Republicano en estos momentos en que perdieron la elección presidencial. Sin que haya un análisis y aceptación de que algo anda mal, y que por ese motivo en vez de atraer a la gente, las ahuyenta, los Republicanos no se van a poder levantar ni ganar ninguna elección presidencial en el futuro.
La memorable frase que durante su campaña electoral nos obsequió Felipe Calderón y que a la postre marcará su torpe gobierno fue: "haiga sido como haiga sido". Y en efecto, su gobierno pasará a la historia por esa frivolidad y derroche de poder que Calderón no supo administrar adecuadamente.
Marihuana: ¿legalizarla o seguir prohibiéndola? Esta es la pregunta que quedó en el aire tras pasar la euforia de la elección presidencial del pasado 6 de noviembre en Estados Unidos; Barack Obama sigue siendo presidente, hay congresistas nuevos y algunas proposiciones locales fueron aprobadas, entre ellas las que legalizan la venta de marihuana con fines recreativos en los estados de Washington y Colorado.
Los latinos votaron. Obama fue reelegido, y los demócratas mantuvieron su control del Senado, mientras hicieron avances frente a la mayoría republicana en la Cámara de Representantes. Obama obtuvo el 75% del voto latino--y no sólo por la inmigración, sino también por una variedad de temas a los que los republicanos hacían oídos sordos. Sin embargo, tanto Demócratas como Republicanos tienen que afrontar el hecho de que el voto Latino es ahora crucial para definir una elección nacional, como lo demuestra el análisis de Gary Segura y Matt Barreto de Latino Decisions. Tal como lo dije en mi entrada anterior, los políticos son más propensos a atender las demandas de aquellos grupos que votan e impactan el resultado de una elección. Este es el caso del pasado martes y es una oportunidad que no debería ser desaprovechada.
Han pasado los días, pero fue algo inmemorable. Después de vivir una noche cargada de emociones por el subibaja de los resultados de los votos electorales estado por estado, de rojos a azules y viceversa, ya en la madrugada del miércoles 7 de noviembre vino la calma.
Prácticamente cualquier artículo escrito después de las elecciones relacionado con la comunidad inmigrante insiste en que Barack Obama, reelecto presidente de Estados Unidos, "nos la debe".
El miércoles pasado amaneció como siempre. En Nueva York, agua y nieve; en Los Ángeles, un cielo despejado, un clima envidiable. Los negocios funcionando normalmente, las calles con su misma limpieza o suciedad, dependiendo de quién las frecuenta. Nadie podría percatarse de que la noche anterior la población se había expresado con su voto, en las elecciones más importantes en la historia reciente, no sólo de los Estados Unidos.
Tras el abrumador apoyo del voto latino al presidente Barack Obama y la inequívoca confirmación del papel que jugó el tema migratorio en esos resultados, ha sido entretenido ver la reacción, no sólo de los vapuleados republicanos, sino de los medios de comunicación en inglés que por años han venido ignorando a este sector -y al tema migratorio-. Tomó una sola noche para que se dieran cuenta de que en el país hay latinos, de que sus asuntos cuentan y de que gradualmente sus números han cambiado el panorama demográfico del país y por ende, el panorama político.
Los votos ya han sido contados (excepto en Florida, como ya se está siendo costumbre). El resultado es claro: Los demócratas retuvieron la Casa Blanca y la mayoría en el senado gracias a un fenómeno demográfico. Karl Rove y otros conservadores quieren atribuirlo a un fenómeno pero en su caso es atmosférico, la súper tormenta Sandy. Sin duda eso explica aún más su pérdida. A pesar de las discrepancias, lo cierto es que Barack Obama y Harry Reid deben sus posiciones a que los hispanos pasaron del registro a la votación. Veamos cómo se dio.