El reto del periodismo actual se ha visto desde el más puro catastrofismo, a los insignes intentos de hacerlo parte del "mundo de las noticias" sin restarle lugar a la tradicional visión de informar. Muchos han sido los fracasos y realmente pocos los éxitos, en parte porque la filosofía libertaria de las redes sociales da al traste con cualquier intención de acotar y moldear la veta informativa que poseen estos nuevos "medios" de comunicación, aún cuando sea en abono de su credibilidad.
¿Y qué sabe Yoani de esto? ¿Cómo podría compararse su ínfimo salario en dólares que recibe como simple bloguera y que apenas le alcanza para pagarle viajes por Alemania, Suiza, Suecia, Polonia, República Checa, Italia, España, Brasil, Argentina, Perú, México y Estados Unidos, con el de un periodista mexicano, cuyo salario no le da ni para pagarse la gasolina?
Pecando de egolatría, soy un ejemplo de aquellos no-profesionales que incursionan en los medios de comunicación, por lo que he visto muchas cosas respecto al choque entre la realidad periodística y la que se "vive" en la red, donde se crean y destruyen notas; se difunden rumores que llegan a tal nivel que son tomados por verdades a pie juntillas; muchas veces en detrimento de otros medios.
El 7 de junio de 2012 (a menos de un mes de la elección presidencial en México), The Guardian emitió una pieza de Jo Tuckman acerca de supuestos pagos que hicieron diferentes figuras políticas en 2005 para recibir un trato mediático favorable.
Como bien lo escribió David Schlesinger, Editor Jefe de la legendaria agencia de noticias Reuters, el periodismo tiene ciertas reglas que hay que respetar y tener en cuenta a la hora de escribir o reportar una noticia. No hay derecho que en pos de dar una noticia de forma exclusiva seamos irresponsables de darla sin datos que provengas de fuentes creíbles.
En Costa Rica la prensa está que arde con el gobierno de la presidenta Laura Chinchilla debido a una legislación aprobada hace una semana y conocida como "ley mordaza" que busca sancionar delitos informáticos pero que también contempla el "arresto y prisión" a los periodistas que obtengan informaciones de carácter secreto.
Cuando decidí estudiar 'Comunicación Social y Periodismo' lo hice en primera instancia porque mis aspiraciones en la medicina, herencia de mi abuelo, sufrieron un tropiezo al ser canceladas las admisiones en el año que quise ingresar. Con mis ambiciones truncadas, gracias Dios, comencé mi peregrinaje en este oficio que poco a poco hizo que germinara mi verdadera vocación. Desde que recibí mi primera clase el olfato e interés despertaron desde lo mas profundo de mi ser. Sin saberlo tenia el gusanillo que caracteriza al buen periodista, lo que me faltaba era el empujón inicial para arrancar con fuerzas en una carrera que desde el primer momento me conquistó.