Cuando uno puede ponerle nombre o una cara familiar al asunto de inmigración y ve en televisión que gente como el congresista republicano Steve King compara a inmigrantes- a nosotros mismos y nuestros familiares- con perros de caza, indigna y es difícil que cualquier otro argumento económico o de educación logre persuadirnos de votar a favor de personas del mismo equipo de King. Es ahí donde la dignidad puede más que cualquier otro punto y por más que pidan el voto en español quebrado, el mensaje es claro: "mi casa no es tu casa... pero vota por mí"