La fotografía pone los pelos de punta: un hombre está a punto de morir arrollado por el metro de Nueva York. Se trata de una imagen capturada por R. Umar Abbasi y en ella Ki Suk Han, quien había sido arrojado a las vías del tren urbano, aguarda inmóvil el momento final; aparentemente un demente lo había empujado al foso de la vía. Estoy hablando la portada de New York Post, tabloide norteamericano caracterizado por sus sensacionalismo y su volubilidad política. Como era de esperarse, la imagen despertó un debate que no me parece menor, sobre todo en este tiempo nuestro en el que los límites éticos parecen haberse diluido completamente o ya de plano desaparecido.
Luego de un huracán, y enfrentarse a no tener agua y electricidad, no hay más opción que salir a la calle para husmear lo que quedó de aquello que conocías. Y por supuesto, tras múltiples evacuaciones, sustos y muchas sorpresas, explorar la comunidad de Midtown, Manhattan, una de las más afectadas por Sandy, representaba todo una aventura para mi esposo y para mí.
Cuando el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, reclamó de nuevo a los países centroamericanos a descriminalizar el uso de drogas este año lo hizo con el propósito de eliminar la ola de violencia que amenaza la región. De esta manera hizo eco a sus colegas anteriores como el presidente mexicano Vicente Fox en 2001, el primer ministro mexicano Jorge Castañeda y el presidente uruguayo Jorge Battle, cada uno exigiendo el fin de la guerra contra las drogas por razones humanitarias.
Si hay una oportunidad para detener el extremismo ideológico en estas elecciones, Nueva York y los hispanos deben dar el ejemplo. El estado Imperio debe seguir siendo el estandarte del progresismo en Estados Unidos.
Hollywood tiene ahora , varios guiones más de la vida real de los estadounidenses para continuar la saga de heridos, muertes y historia que ponen al estadounidense cada vez más paranoico, a la defensiva y le quita la paz que este país merece vivir.
En Aurora, Colorado, James Holmes de 24 años abrió fuego en un cine contra los asistentes a la proyección de la película de Batman "The Dark Knight Rises", donde murieron 12 personas. En Milwaukee el 5 de agosto otro pistolero abrió fuego matando a 6 personas en un templo sij. Ahora el turno le correspondió a Nueva York, una ciudad en la que para bien o para mal, todo lo que ocurra tiene repercusión nacional.
Nueva York, una ciudad en la que cada metro cuadrado cuesta cientos de dólares, se especializa en playrooms y playgrounds, habitaciones destinadas a ofrecer un poco de calma a los padres que buscan un respiro en sus minúsculos apartamentos. Bien establecida la escena, podrán imaginar que estos lugares repletos de criaturas indefensas -en teoría- se vuelven una fotografía de la sociedad y sobre todo, de sus usos, costumbres, egoísmos y... enfermedades. Como esta anécdota en donde una niñera terminó con derrame ocular.
En una conversación con Woody Allen tras el estreno de su aclamada "Midnight in Paris", me dijo que le encantaban las ciudades bajo la lluvia. Especialmente Nueva York y París. Desde entonces me quedé con la idea de que existen tres tipos de personas: las que aman la lluvia, las que la odian y a las que simplemente les gusta ver llover tras la ventana. En Nueva York, esto queda muy claro.
Los dueños de vivienda latinos y afroamericanos han sido duramente golpeados por la crisis hipotecaria. Según las estadísticas más recientes disponibles, tienen 175% más probabilidades que la población general de los propietarios de verse envueltos en un embargo hipotecario. El costo económico es enorme. En promedio en todo el estado, cada ejecución de una hipoteca conlleva alrededor de $245.000 en costos directos e indirectos.
No se trata de un asunto de patrioterismo, sino de conveniencia profesional y económica... En segundo lugar, Johán donó una suma alta de dinero, pero ignoro si fue un millón de dólares, como dices... Tercero, el público de Nueva York es quien paga la mayor parte de los honorarios de él... Cuarto, esas donaciones en Estados Unidos se rebajan de los Impuestos... Y por último, no me lo ha dicho, pero quizá Johán suponga que en Venezuela nadie necesita nada, ya que nos hemos pasado más de una década regalando petróleo y dólares a cuantos chulo gobernante de otros países los piden.
Indudablemente, los hispanos estamos metidos de lleno en el mundo de las redes sociales. Pero para muchas compañías y políticos, cautivar a este importante grupo es aún un enigma y un gran reto dado que las personas tomando decisiones en sus campañas publicitarias conocen poca data del mercado y desconocen totalmente los aspectos culturales.
Nueva York es un ejemplo clásico, de hecho, es el centro mundial de la sobre-vigilancia policiaca. En el año 2002 al inicio de la administración del alcalde Bloomberg alrededor de 97.000 personas fueron sujeto a la política de Detener y Registrar.