Está claro que se trata de un pleito cuyo desenlace, incierto a primera vista, pronto será evidente. Un pleito en el que le va al país una nueva visión que, de lograrse actualizar el significado de la segunda enmienda, será paradigma para las siguientes generaciones, será un zeitgeist reconfortante para la Generación Newtown, cuya tragedia, si Obama tiene éxito, pasará como la detonante del cambio.
Hasta este 14 de diciembre Columbine era una masacre, pero en una pequeña y tranquila comunidad a unas 60 millas al noroeste de la ciudad de Nueva York, la historia cambió y para otra, que rebasa el término horror. El tiroteo en la Escuela Primaria Sandy Hook es la peor pesadilla que cualquier padre pueda vivir y que nos demuestra la vulnerabilidad y fragilidad en la que viven nuestros hijos.