Celebramos la Navidad. Unas fiestas ancestrales que se montaron sobre otras relacionadas con Mitra o con Saturno o con Osiris o con el solsticio de invierno. ¿Qué más da? Lo que importa es la celebración del cambio estacional, desde la noche más grande del año, acogiendo un nacimiento que simboliza la esperanza, el renacer, la nueva vida. Tiene que ver con nuestra propia infancia, esa dolencia de la que uno felizmente no se cura. Es un fenómeno cultural con miles de años de "historia". En otras latitudes, de forma similar se "celebra" el nacimiento del Buda o de otros avatares de la divinidad como quiera que se conciba. Y siempre en relación con la mutación de una naturaleza viva y palpitante aún bajo las nieves del invierno, los árboles sin hojas y la tierra yerma que se prepara para un renacimiento impresionante en la primavera.
De acuerdo con Harvard Kennedy School, la responsabilidad social corporativa abarca no solo lo que las empresas hacen con sus ganancias, sino también cómo lo hacen. Va más allá de la filantropía, es también cómo las compañías gestionan su impacto económico, social y ambiental, así como sus relaciones en todos los ámbitos clave de influencia como el lugar de trabajo, el mercado, la cadena de suministro, la comunidad y el ámbito de las políticas públicas.
Mi Tío Miguel murió en 1987. Tenía 31 años; yo tenía seis. En los 25 años desde su muerte, yo crecí escuchando una historia en particular acerca de mi tío: era un hombre brillante. Un tipo que siempre lograba escaparse de los líos con su encanto, y cuya dulzura evitaba que nadie quisiera torcerle el pescuezo. Escuché el cuento de cómo se fugó de casa a los 15: se montó en un avión, y voló de San Juan a Florida donde se apareció en el portal de unos amigos de la familia.
Es inconcebible que una fecha tan importante como la celebración del nacimiento de Jesucristo, en donde se incluyen las posadas, y que significan cuando María y José, padres de Jesús, viajan de Jerusalén a Belén por doce días huyendo de las ordenes de Herodes, entonces regidor de Roma en Judea, de matar a todos los recién nacidos, porque teme que las predicciones de sus sacerdotes de que estaba por nacer el nuevo rey de Judea sean ciertas. Es una fecha que por años ha sido victima de la explotación comercial y cuyo único propósito es incrementar el consumismo, fiestas y reventones y compras masivas.