Poco se habla sobre la conexión entre violencia, drogas, pandillas, armas y los cárteles mexicanos: la otra cara de la narco violencia que ha cobrado miles de víctimas, desaparecidos y desplazados en México.
NUEVA YORK.- Este domingo los ecuatorianos iremos a las urnas para elegir presidente y renovar los escaños en la Asamblea Nacional en un marco de polarización político-social sin precedentes.
Nunca imaginé que después de haber entrevistado a tantas personalidades, bandidos, criminales de guerra y héroes anónimos, sería en una tarde apacible de Miami Beach, donde conocería a uno de los hombres que más incitarían mi curiosidad por adentrarme a fondo en su insólita historia. Una historia personal escrita con la tinta del éxito como uno de los más cotizados fotógrafos de moda a nivél mundial, y con el color de la sangre como operativo secreto de la DEA el FBI y la CIA sirviendo de enlace entre los narcotraficantes más violentos y notorios de Colombia y el propio gobierno estadounidense.
La risa de Mita me llamó la atención, el otro día mientras yo manejaba ella iba metida en su teléfono, veía --carcajeándose por segunda vez-- un videoclip que una amiga suya acababa de hacer circular en Facebook. Primero me lo narró, nos reímos y lo comentamos y más tarde me lo mostró. Es un pasaje de un programa de alcance nacional y muy popular entre la clase media, titulado Family Feud (el mismo que se conoce en México bajo el nombre de "100 mexicanos dijeron").
Mientras que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto firmaba un acuerdo de colaboración con partidos de la oposición el pasado domingo, sicarios asesinaron a tres individuos en una fiesta en Monterrey. El mismo día, seis cuerpos mutilados fueron arrojados en Coahuila y dos policías ejecutados en Jalisco.
Escobar utilizó al futbol para lavar parte de sus millones de dólares, pero este hombre necesitaba darle causas a sus delitos y con dinero detonó el desarrollo del futbol colombiano a finales de los ochentas.
Inseguridad, Narcotráfico, Corrupción y Desigualdad, son los cuatro jinetes que se mueven a través del territorio mexicano, sembrando muerte y destrucción. Pero lo grave es que no se pueden combatir por separado como lo demostró fallidamente el todavía presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, porque uno alimenta y fortifica al otro, cuando el ejército ataca al narcotráfico avanza la inseguridad, cuando la policía ataca la inseguridad avanza la corrupción, cuando el gobierno ataca la corrupción avanza el narcotráfico y sobre todos crece la desigualdad, la pobreza, la miseria y la muerte.
Durante los últimos 50 años, el tema de la salud mental ha sido rodeado de controversia y tabúes. Hoy en día, las enfermedades mentales son una de las más grandes causas de discapacidad en el mundo.
Se acercan las elecciones en los Estados Unidos y tal parece que, como sucedió en las elecciones en México, el tema de la política de drogas y el narcotráfico no será un tema prioritario. Por muchos años ya, la relación bilateral entre México y Estados Unidos se ha basado en temas de seguridad fronteriza, incluyendo en ciertos momentos algunos temas de migración y comercio. Si bien con la llegada de Obama al poder en 2008 el debate viró un poco - al menos en el discurso - al reconocer la corresponsabilidad de ambas naciones para combatir al narcotráfico, en estos cuatro años los resultados tangibles han sido escasos.
A menos de 100 días de que Felipe Calderón concluya su periodo como presidente de México, existe poca claridad sobre qué rumbo tomará el nuevo gobierno frente a la actual estrategia de seguridad emprendida hace seis años para combatir frontalmente a los cárteles de la droga. Si bien Enrique Peña Nieto señaló durante su campaña que revisaría la actual estrategia, al mismo tiempo se ha comprometido también a mantener al ejército en las calles a pesar de los pocos logros reales que éste ha representado.
Hace unos meses viajé a Tamaulipas para hacer entrevistas. Llegué a casa de Laida, y la sorpresa fue mayúscula, ella había reunido a un grupo de nueve señoras para que me contasen cómo viven el miedo en México; varias de ellas han perdido hijos e hijas en los últimos años. Ya mis colegas locales me habían advertido que sería muy complicado entrevistar a la gente en Tamaulipas, en particular porque se conoce mi trabajo periodístico por evidenciar a redes de tratantes y delincuencia organizada.
En junio de 2010, varios servicios de seguridad informática ubicaron la presencia de un código malicioso en el ciberespacio, el gusano 'Stuxnet', que tenía el objetivo de atacar las instalaciones nucleares iraníes en Natanz.
Si no se crea una nueva política contra las drogas, una política que no sea "una guerra", la violencia seguirá causando muerte y destrucción hoy al sur de la frontera pero mañana la cruzará. Estamos en este momento, pues, en que hay que cambiar directrices.
Si algún lector sabe de una acción seria, presente o pasada, del gobierno de Estados Unidos para combatir dentro de su territorio el tráfico de drogas, le pido por favor que me saque de la ignorancia porque yo no me he enterado.
En los últimos cuatro años murieron sesenta mil mexicanos por balas fabricadas en los Estados Unidos de Norte América, y en el mismo periodo murieron más de sesenta mil norteamericanos por consumir droga producida o traficada por los Estados Unidos de México... si fuera un deporte seria empate, pero realmente esta historia macabra se llevo la vida de ciento veinte mil personas, sin importar raza, color, edad o idioma, y nadie, absolutamente nadie, hace nada para frenarla.
La realidad mexicana muestra un hecho contundente e inobjetable: la guerra de Felipe Calderón es absolutamente falsa. El gobierno federal no sólo no disminuyó el orden del crimen organizado, sino que fomentó las escisiones entre los grupos criminales para que éstos crecieran en magnitud, intensidad e importancia.