De pequeña solía jugar a las princesas. Creía en los Reyes Magos, en el Rey D. Juan Carlos y hasta en el Rey de Bastos. Simplemente, como hija del pueblo, me cegaba el brillo de las coronas. Y es que después de 40 años de férrea dictadura, la figura de los jóvenes monarcas Juan Carlos y Sofía, calaban en la sociedad española con aires de modernidad y de cambio. A todas luces, simbolizaban una familia perfecta o al menos, muchos de nuestros padres se esforzaban en hacérnoslo creer, convencidos de que eran el mejor ejemplo de elegancia y 'buenos modales'.
En Costa Rica la prensa está que arde con el gobierno de la presidenta Laura Chinchilla debido a una legislación aprobada hace una semana y conocida como "ley mordaza" que busca sancionar delitos informáticos pero que también contempla el "arresto y prisión" a los periodistas que obtengan informaciones de carácter secreto.
A principios de este año diversos medios consignaron los resultados de una encuesta sobre percepción pública de la ciencia que comisionaron el CONACYT y el INEGI. Resultó que más de la mitad de las personas consultadas consideraron que los científicos, por la cantidad y el nivel de conocimiento acumulan son peligrosos. En contraste, ocho de cada diez personas aceptaron que en México se confía "demasiado en la fe y poco en la ciencia". Es todavía más lamentable cuando uno se encuenra esas posiciones aún en los departamentos de ciencia más ortodoxos de las mejores universidades.
Los sistemas educativos están enfrentando profundas transformaciones, tanto en los países desarrollados como en los emergentes, con una clara conciencia en ambos de la necesidad de mejorar la calidad de la educación, enseñando habilidades y conocimientos a los alumnos, acorde con las demandas sociales, culturales y laborales del siglo 21. El consenso sobre una mayor calidad es prácticamente unánime; mucho más difícil es encontrar las fórmulas para alcanzarlo. La tecnología podría ser un catalizar de estas reformas
La sociología es una disciplina que no puede ser ajena a los problemas de su tiempo. Que se entienda bien: a los problemas sociales de su tiempo, pues son a ellos que la sociología se debe desde sus orígenes como ciencia social a finales del siglo XIX. En efecto, no se puede entender el carácter de la sociología si no se entienden las tensiones sociales de la época en la que nace la disciplina. El capitalismo está en su fragua como modo de producción predominante, y su afianzamiento se ve acompañado de dinamismos que se montan en (y transforman las) formas de producción, de vida y de convivencia social heredadas de la época feudal.
Es contradictorio que en un mundo globalizado, es decir integrado, en particular por los medios de comunicación (fax, satélites, redes informáticas, etcétera) mayor sea la sensación de desamparo e incertidumbre de las personas. El recurso a la tecnología es una manera de negar que en realidad se trate de una decisión política. El resultado en el plano social es una decepción generalizada que se está convirtiendo en ira, un caldo de cultivo para las grandes tragedias humanas que ya empezamos a lamentar y que sólo la ceguera de los gobernantes y del implacable capital no puede prever para resolver, pero sí para reprimir. El hambre es la tragedia que abarca el mundo, antes solo era África hoy es también América Latina y Asia, es decir dónde habitan las 2/3 partes de la humanidad.
La ornamentación en el espacio público es importante, y no hay que desestimar el impacto que la misma pueda tener en la convivencia ciudadana. Lugares sucios, yermos, descoloridos, desordenados y abandonados alientan el desarraigo ciudadano e impiden el cultivo de prácticas comunitarias solidarias y vinculantes.
No se ustedes, pero yo, a estas horas y aunque los mensajes más explosivos han ido desapareciendo de su twitter , aún estoy cuestionándome si la liberalización de la marihuana ha tenido algún efecto prematuro en el rey del bisoñe , empresario y mogul de la TV estadounidense, Mr. Donald "todo lo sé o lo compro" Trump.
La semana pasada publiqué en esta misma columna el artículo "Obstáculos, para el desarrollo de la sociedad civil". De los comentarios que recibí les comparto el del Dr. Leonel Zúñiga, investigador de temas educativos, que ha sido funcionario internacional, trabajó algunos años en la OEA, y también del gobierno federal y del Estado de Nuevo León.
No sé si comenzar a escribir con una risa disimulada (ji, ji, ji), con una carcajada estrepitosa (JA, JA, JA), o montarme en un monociclo y salir directo a las vías del tren a esperar que me destroce mientras me balanceo con una bolita mágica sobre mi cabeza.
Yo no sé si todavía el flamante alcalde de San Salvador y candidato presidencial ejerce su profesión de dentista, o desde cuándo no la ejerce, porque ya tiene ratos de ser "servidor público". Pero evidentemente que la ha llevado al terreno político. El desalojo del Centro Histórico de la noche del viernes ha sido un ejemplo muy claro de tratar un problema social como sacar una muela.
El general (r) David Munguía Payés, actual ministro de Seguridad y Justicia de El Salvador, no necesita muchas presentaciones. Pero en este gobierno parece que está siempre situado en el "ojo del huracán": ejemplo de ello, cuando fue nombrado como ministro de la Defensa Nacional, después que los gobiernos conservadores lo marginaron.