A pesar que muchos aseguraron que el supuesto fin del mundo no sería un final físico sino uno evolutivo y de trasmutación mental, en el plano positivo para el ser humano, pues tengo que decir que al parecer esa evolución vendrá muy lentamente porque - aunque no esperaba que esto surgiera como efecto de una varita mágica - pensé que la sociedad sí estaba preparada y comenzando a tener un cambio en el que la prioridad sería lo interno y no lo material o superficial. Pero nada más lejos de la verdad. La sociedad sigue cayendo en su eterna ignorancia dándole más prioridad a lo físico que a lo intrínseco. ¿Por qué? preguntarán ustedes. Pues comenzamos con una experiencia un poco agridulce que nos reafirma esta percepción.
Las voluptuosas curvas de Lady Gaga han causado debate esta semana a raíz de unas fotografías tomadas tras su concierto en Amsterdam donde se observa a la cantante neoyorquina con más de 30 libras de sobrepeso. Gaga que siempre se había distinguido por su escultural figura sorprendió por exhibirse con una silueta rolliza, que según muchos, son el resultado de su afición por la cocina, gusto que según la superestrella de 5' 1" ha confesado viene por sus raíces italianas.
Cuando utilizamos la palabra "grande" como cualidad podríamos tomarla como el mayor de los halagos. Grandeza significa ser extraordinario, espectacular o sencillamente sobresaliente pero en el momento que utilizamos ese adjetivo para referirnos a un hombre o una mujer como "estás grande" (plus), puede ser la mayor de las ofensas ya que, según la gente común, la humanidad debe representar una imagen implantada. Pero, ¿implantada por quién?