Hoy me tocó entrevistar a varias personas respecto a la tragedia sucedida en Conneticut. Todos tuvieron opiniones distintas respecto al por qué de algo tan espantoso. "Hay que controlar las armas", "Las familias están desintegradas", "Los muchachos ven videos violentos y juegan con pistolas", "los niños se están criando solos"...."ya no hay TEMOR DE DIOS".
Una legislación urgente para controlar compra y uso de armas de fuego es una buena idea, pero es una solución simplista. Las masacres de víctimas, los tiroteos, los asesinatos domésticos y otros usos equivocados de armas exigen medidas complejas porque reflejan problemas igualmente complejos. La pasada tragedia en Connecticut, igual que otros eventos parecidos, muestra una sociedad con abrumadores problemas de salud mental y profunda ignorancia sobre ellos, de parte de las familias y del gobierno.