Diciembre hizo su aparición y con él las ya tradicionales disputas fiscales que año con año amenazan con dañarle las vacaciones navideñas a más de uno por la posibilidad de que el Congreso no llegue a un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Como en el mejor (o peor) de los dramones, al final siempre hay un acuerdo y todos parten felices a sus respectivos destinos para enfrentar familiares y representados y afilar las uñas para los debates que promete el nuevo Congreso a partir de enero.
El tono demócrata es más amable con los inmigrantes indocumentados. No les plantea el camino a la autodeportación, ni tampoco le cierra las puertas a los muchachos que actualmente están protegidos bajo la acción diferida, que aspiran a una solución definitiva para quedarse en el país con una eventual aprobación del Acta de los Sueños.
WASHINGTON (AP) — Los redactores del programa político del Comité Nacional Republicano adoptaron una línea dura sobre el tema migratorio, ya que ...