No es víctima. Es una mujer con pies de canguro viejo
Hirania Luzardo
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Publicado 07.03.2012
Aquella noche bailó hasta la saciedad, sudó, rió, se liberó en un abismo de euforia porque simplemente se quitó los zapatos. Eran parisinos, entre los más caros de moda, pero eran los verdugos que le amordazaban los pies mientras otros creían que se los adornaban. Los pies no tenían existencia, la autoestima ni siquiera la tenían por el suelo. Los pies vivían con dolor porque eran unos pies de canguro viejo.