La violencia contra la mujer es un problema global que no exime a ninguna clase social, ni a comunidades religiosas, ni grupos étnicos. Si bien es adecuado indignarse por la opresión contra la mujer en Afganistán, quienes honestamente levantan sus voces deberían igualmente denunciar la violencia contra la mujer en su propio vecindario.
Tanto el ex-presidente Bush como el Presidente Obama han pronunciado reiteradamente la frase titular tratando de asegurar a los 1,700 millones de musulmanes que las acciones militares estadounidenses de la llamada 'Guerra contra el Terrorismo' no representan una ofensiva contra el Islam ni los musulmanes.