Yo pensé que todo estaba claro, que después de la lección dada por los votantes hispanos el 6 de noviembre pasado, la mayoría de los legisladores republicanos habían entendido que se tenía que atraer al voto latino en lugar de espantarlo.
El dato es contundente. Sólo 36% de los inmigrantes mexicanos elegibles a serlo son ciudadanos estadounidenses. La cifra es alarmante cuando se compara con el 68% de inmigrantes provenientes de otros países. Millones de inmigrantes indocumentados mexicanos podrían estar interesados sólo en un permiso de trabajo.
Hay una propuesta de reforma migratoria presentada ante el Senado de los Estados Unidos. Esta propuesta está enfocada a asegurar la frontera, modernizar y simplificar el actual sistema de inmigración legal. El primer tema "seguridad y ciudadanía" plantea a grosso modo premiar, de cierta forma, la unión familiar al renovar y establecer permisos para trabajar y radicar de manera legal para evitar deportaciones que desintegren la unión familiar.
Al debate sobre la reforma migratoria le aguarda su dilema más espinoso: el estatus legal de los 11 millones de inmigrantes indocumentados que, se estima, viven en Estados Unidos. El Presidente Obama trató de abordar el tema ofreciendo la "acción deferida" a los inmigrantes indocumentados que ingresaron al país en infancia, pero los ajustes a la normativa migratoria no acabaron ahí.
Nadie habla de trato especial. Todos parten de la premisa de que la vía de ciudadanía conlleva un difícil y estricto proceso que tomará años. Pero lo correcto es que sea un proceso directo, incluyente, razonable y alcanzable.
No acababa de terminar el discurso del presidente Barack Obama para confirmar su compromiso de sacar adelante una reforma migratoria integral, cuando de diversos puntos del país surgieron voces de inconformidad, porque ni el planteamiento del mandatario, ni tampoco el de los ocho senadores demócratas y republicanos que habían expuesto los principios básicos para tramitar el proyecto en el Capitolio, colocaron como primera prioridad la unidad de las familias.
Cuando el comité Judicial de la Cámara Baja conduzca esta semana la primera audiencia sobre la reforma migratoria comenzará la prueba de fuego para todos los protagonistas de esta saga pues aunque es cierto que la presión está principalmente sobre los divididos republicanos, realmente todos los actores enfrentan retos.
En la medida que nosotros, como latinos continuamos abordando y debatiendo este tema, les invito a ejercer nuestros derechos como ciudadanos, y expresarle firmemente al presidente Obama, al partido demócrata y republicano que en esta ocasión no queremos que trabas políticas partidistas acaben con los esfuerzos de tanto tiempo por una reforma migratoria justa e integral.
Como latinos estamos de acuerdo que la legalización de los inmigrantes es el tema de mayor importancia, y que los legisladores deben darle prioridad, todos conocemos el problema que la falta de una legislación moderna adaptada al siglo XXI, está acarreando a millones de personas, que vinieron a este país a buscar el sueño americano.
No sólo ha quedado claro que será el Partido Republicano quien lleve inicialmente la batuta a través de su agenda innegociable, sino que el presidente se ha sumado al discurso que prioriza la seguridad en la frontera por encima del bienestar de los millones que han habitado por años este país sin una oportunidad de vivir al amparo de la ley.
LAS VEGAS, Nevada - El presidente Barack Obama declaró que el Congreso necesita actuar para conseguir una fórmula amplia que aborde de una vez y por todas la situación migratoria de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos y que si no lo hace pronto, "enviaré un proyecto de ley basado en mis propuestas e insistiré en que se vote por él inmediatamente".
El reloj político empieza a correr y si no se apuran los demócratas, el tiempo se les acaba.
Estabilizar la economía, manejo de la deuda y el déficit, creación de empleo y dar oportunidades legales a los inmigrantes urgen para seguir en la presidencia. El verdadero desafío está enfrente de ellos y debe ser inmediato. ¡Una reforma migratoria digna! ¿Será el presidente Obama capaz de ejecutarla?
LAS VEGAS, Nevada - Será el discurso migratorio que Barack Obama no pronunció hace cuatro años cuando prometió impulsar la reforma migratoria en su primer mandato. Pero la angustiosa espera parece comenzar a rendir frutos.
Quizás, el anuncio que hicieron este lunes ocho senadores federales en Washington - cuatro demócratas, cuatro republicanos de que acordaron un plan legislativo migratorio - es el principio del fin de una era de opresión casi sin precedentes contra la comunidad hispana en este país en general y los migrantes en particular.
La palabra empeñada no es la de Barack, el muchacho afroamericano que organizaba jóvenes en los barrios de Chicago, ni la del senador Obama, el joven y carismático político que se robó simpatías con un discurso en una convención demócrata. Es la palabra del presidente de Estados Unidos, y quien ostenta la investidura, debe estar a la altura de ella. Y cumplir su palabra.
Los planetas parecen haberse alineando y todo lo que sale de Washington menciona la reforma migratoria. Los activistas ya han anunciado que se proponen hacer un millón de llamadas al Congreso, entre febrero y marzo, para que la legalización de los 12 millones de indocumentados se haga realidad.