El tono demócrata es más amable con los inmigrantes indocumentados. No les plantea el camino a la autodeportación, ni tampoco le cierra las puertas a los muchachos que actualmente están protegidos bajo la acción diferida, que aspiran a una solución definitiva para quedarse en el país con una eventual aprobación del Acta de los Sueños.
Envíe su pregunta a: askaggiehoffman@hispanicla.com. Para que yo pueda responderla adecuadamente, su pregunta debe ser muy detallada. No me haga adivinar los detalles. Tome en cuenta también que sin una cita personal con el abogado es imposible tener todos los datos de su caso porque muchas veces el interesado no sabe cuál es la información importante y relevante en un proceso legal.
"Fue emocionante ver a Sicilia recorrer el sur de California y después llegar hasta Arizona y seguir avanzando en estos diez días que ha estado por acá. En Los Ángeles en particular, la respuesta del gobierno local, específicamente del Consejo de la Ciudad, en donde Sicilia fue reconocido, en donde el movimiento de Sicilia fue aplaudido e incluso un par de concejales aceptaron públicamente, de manera además de verdad muy emotiva, el papel que tiene Estados Unidos en la violencia en México, esa estancia en Los Ángeles para mí resulta memorable...."
Un derecho fundamental encontrado en la constitución de los Estados Unidos es el de enfrentar un proceso legal que sea justo y otorgue la oportunidad de defenderse antes de que el gobierno le quite su vida, libertad o propiedad y de obtener una revisión de las decisiones de las autoridades por parte de una corte superior. La cláusula que especifica y contiene ese derecho se encuentra en la Quinta Enmienda a la Constitución y es conocida como Due Process que se traduce literalmente, 'el debido proceso'. Esta cláusula garantiza que los procesos legales en nuestro país se conduzcan de una manera justa y sin arbitrariedades, restringiendo los poderes de las autoridades federales y sus acciones en los procesos iniciados en contra de personas en suelo Americano.
Hace 26 años, el 6 de noviembre de 1986, el presidente republicano Ronald Reagan promulgó una amnistía que legalizó a cerca de tres millones de indocumentados.
La mañana era fría y oscura, eran apenas las 2 de la madrugada, pero era hora de comenzar mi día. Después de una lucha personal tan larga sigo adelante gracias más a la adrenalina que a mi propia energía. La idea de ayudar a quienes más me necesitan me mantiene vivo y despierto, bueno, al menos la mayor parte del tiempo. Ese día habían programado una Conferencia de prensa nacional en el Capitolio de California.
Los militares le ordenaron al chofer detenerse nuevamente, y como éste no obedeció, dispararon al aire y a las llantas del vehículo. Esto generó el pánico entre los pasajeros, por lo que el conductor decidió acelerar para salir rápidamente de ahí. Cuando llegaron a la terminal de autobuses de Huamuxtitlán, algunas personas se dieron cuenta que Bonfilio, quien se encontraba en la última fila de asientos, estaba muerto. Una de las balas que dispararon los soldados lo había alcanzado. Tenía apenas 30 años.
Estimado paisano mexicano, si usted decidió venir a Los Angeles, California, ya sea de vacaciones o con la firme intención de radicar por estos lares, permítanos darle la más cordial bienvenida y ofrecerle esta serie de instrucciones prácticas que, estamos seguros, harán más agradable sus días en la capital de los sueños.
Cuando uno puede ponerle nombre o una cara familiar al asunto de inmigración y ve en televisión que gente como el congresista republicano Steve King compara a inmigrantes- a nosotros mismos y nuestros familiares- con perros de caza, indigna y es difícil que cualquier otro argumento económico o de educación logre persuadirnos de votar a favor de personas del mismo equipo de King. Es ahí donde la dignidad puede más que cualquier otro punto y por más que pidan el voto en español quebrado, el mensaje es claro: "mi casa no es tu casa... pero vota por mí"
El enorme impacto social de Acción Diferida, la persistencia de quienes creen en la necesidad de una solución permanente y el cumplimiento por parte del gobierno al promulgar sus regulaciones en el tiempo y bajo las condiciones prometidas nos ha devuelto la confianza de que el sueño de los jóvenes indocumentados, llámense"dreamers" o "stars" va en camino a hacerse una realidad.
Se puso nuevamente de moda huir de México y salir corriendo al estado de Texas. A lo largo de estos últimos cinco años, decenas de miles de mexicanos han huido de su país, igualito que en los ochentas, durante el final del sexenio de López Portillo -- cuando varios temerosos con algo de capital -- decidieron que su país se podría volver comunista, a partir de la crisis económica y la nacionalización de la banca.
Dos años después, cuando en México iniciará un nuevo gobierno tras una polémica elección, cuando Estados Unidos está próximo a celebrar sus propios comicios presidenciales, el tema de la migración indocumentada sigue siendo un hierro candente que nadie quiere tocar.
No hay duda de que el tema de indocumentados en Estados Unidos trasciende consideraciones sociales, legales y políticas. Aunque por lo general, el aspecto social, legal y político de este tema son bien conocidos por la comunidad dada su amplia difusión en los medios de comunicación, la contribución económica por parte de este grupo de individuos es simplemente un aspecto desconocido e insuficientemente difundido, excepto en relación con sus "costos" y generalmente en forma negativa y con motivación política.
Cuando le pregunté a los soñadoras qué opinaban acerca de la orden estatal ejecutiva de la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, de prohibir la expedición de licencias de conducir a los estudiantes indocumentados que sean aprobados por la acción diferida, la respuesta repetida fue la misma: "es una bruja... es una bruja... es una bruja".
Como parte de su cortejo a los hispanos, ahora que busca permanecer en la Casa Blanca, el Presidente Barack Obama dio un paso notable en junio pasado al acercarse a nuestra comunidad para beneficiar a miles de jóvenes indocumentados, los conocidos como Dreamers por su lucha de alcanzar el reconocimiento ciudadano y salir del estatus de indocumentados a través de la propuesta legislativa conocida como Dream Act y que ha sido rechazada en el Congreso.