Los caminos divergen porque últimamente la iglesia no da confianza, sumando esto a los escándalos de pederastia, y financieros, soberbia que termina en ambición. No es solo el mensaje solidario por los medios de comunicación, ni las multitudinarias misas papales, o la dadiva, es algo mucho más poderoso, lo que se debe difundir con humildad la palabra fraternal, sincera del señor casi de viva voz, entre todos, no darnos la paz al final de la misa de forma hipócrita.
Es difícil de creer que la Santa Sede sea tan santa cuando las escenas en la televisión muestran el derroche de dinero y el hartazgo de poder que se vive en el Vaticano mientras afuera de sus puertas reina la pobreza mundial, el hambre y el desamparo, en contraste con la opulencia de los que representan a Cristo cuyo legado fue una doctrina basada en la bondad y la humildad.
Los significados, la sorpresa y los cuestionamientos ilustran la elección del nuevo pontífice de la iglesia católica, un suceso, sin dudas, histórico. Se trata del primer Papa americano - en el sentido continental- , el primer jesuita - una Orden religiosa que en el siglo XVIII fue expulsada de las colonias españolas- y el primero que toma el nombre de Francisco en memoria de San Francisco, el santo de los pobres, los marginados y la naturaleza.
Cuatro años después de que Benedicto XVI iniciara su Pontificado, tuve la ocasión de entrevistar a Alejandro Espinosa Alcalá, sobrino del extinto Marcial Maciel- otrora fundador de Los Legionarios de Cristo- y quien también fue víctima sexual de Maciel; éste último, destituido del sacerdocio en 2006 por la Santa Sede, que hoy vive una tormenta de 600 años por la renuncia del Papa Benedicto XVI. Se busca un nuevo representante de Dios en la tierra.