Para muchas personas, los veranos después del Huracán Sandy, nunca serán iguales... Un relato de cómo pasé con mi esposa e hija unos días libres en Spring Lake, New Jersey, antes de la devastación. Un pequeño viaje, de sólo tres días, que siempre recordaremos.
Dada la cantidad y relevancia de la migración mexicana en los Estados Unidos de Norteamérica, para México es de vital importancia, atender y estar en contacto con nuestros connacionales en el extranjero y es en este sentido que el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores cuenta con más de 50 Consulados, que representan la red consular más amplia de un Estado dentro de otro de todo el Mundo, Red encabezada por la Embajada en Washington DC, para atender a los mexicanos que viven en específico en los Estados Unidos de América.
A los que vivimos en la zona por la que transitó Sandy, el huracán nos trajo además de lluvia, vientos y frío, la oportunidad de demostrar lo mejor y lo peor de las personas y la comunidad.
Los hispanos a pesar de la desilusión con el demócrata, vemos a Romney completamente ajeno a nuestros intereses. El republicano sigue siendo para nosotros, tan repelente como resulta un insecticida para los insectos. Romney durante la campaña no ha hecho sino mostrar prepotencia, desprecio total contra los inmigrantes, las minorías y los pobres de este país.
En la costa atlántica de Estados Unidos iniciamos esta semana con la visita del huracán Sandy. La tormenta, que llegó a medir más de 3 kilómetros de diámetro y se convirtió en la más grande en la historia de los huracanes del océano Atlántico, ya había causado muy severos daños en el caribe, principalmente en Haití. Se estima que las interrupciones en el servicio eléctrico afectaron a unos 8 millones de personas en 15 estados. A su vez, se han reportado 29 fatalidades causadas por la tormenta. En contraste, durante su paso por Haití, y aunque los su velocidad de vientos era menos, se estima que alrededor de 100 personas perdieron la vida.
La misma vista que antes había parecido un espectáculo increíble, símbolo de algunos de los sectores más icónicos de Nueva York, ahora se recibía hasta con un poco de disgusto. Era no menos que una pérdida de electricidad, un derroche de energía, una distribución injusta de recursos.
Luego de un huracán, y enfrentarse a no tener agua y electricidad, no hay más opción que salir a la calle para husmear lo que quedó de aquello que conocías. Y por supuesto, tras múltiples evacuaciones, sustos y muchas sorpresas, explorar la comunidad de Midtown, Manhattan, una de las más afectadas por Sandy, representaba todo una aventura para mi esposo y para mí.
Ni los avisos incesantes, las constantes conferencias de prensa, o imágenes gráficas que miles de noticieros compartían hace ya varios días catalogando como la "madre de todas las tormentas", o el "Frankenstein" hecho huracán, podrían anticipar lo que sería realmente la visita de la tal Sandy a la ciudad de Nueva York.
Sin lugar a dudas, el huracán que cayó sobre la ciudad de Nueva York, Nueva Jersey, Atlantic City, entre otras localidades, ha sido una de las más grandes catástrofes naturales que han azotado Estados Unidos desde el devastador 'Katrina' en 2005.
Inesperada fue la aparición desgraciada de Sandy, ese monstruo, que en los últimos días de octubre, dejó una estela de muerte y destrucción en el Noreste del país. El huracán, degradado a tormenta, provocó, además del saldo fatal en vidas humanas, zonas urbanas y rurales inundadas, viviendas destruidas e incendiadas, millones de hogares y negocios sin energía eléctrica, y daños a la infraestructura de metrópolis y pueblos costeros.
Como periodista, creí haberlo vivido todo en cuanto a desastres naturales y convulsiones sociales. Desde terremotos, epidemias; pasando por guerras civiles, golpes de estado y atentados terroristas pero, faltaba la experiencia de un huracán y he debutado con Sandy, un nombre tierno y dulce para un fenómeno tan grande como brutal.
¿Cómo afectará las campañas presidenciales en Estados Unidos el huracán Sandy? Esa es la pregunta que muchos se hacen ahora que esta catástrofe azotó a la ciudad ícono de Estados Unidos y a tan sólo ocho días para que el pueblo estadounidense elija su nuevo futuro por cuatro años.