Según un amigo argentino, los sudamericanos no nos identificamos tanto con la latinidad, ese concepto con que se denomina la cultura de nuestros países. Quizás sea porque las imágenes con que más se asocia lo latino no son las del cono sur: el exotismo, el calor, la humedad, los colores, el realismo mágico... Chile es llamado por algunos -no sin ironía- como la "suiza de Latinoamérica". Algunos dicen que por su orden, otros, por lo aburrido.
Este año como en otros previos, dedico tiempo durante el Mes de la Hispanidad para compartir con los niños las riquezas de nuestra música, arte, literatura, entre otras. En esta ocasión estoy enseñándoles a cocinar platos que están acostumbrados a comer, reemplazando los ingredientes básicos con productos hispanos para que se familiaricen con el sabor latino.
Vivía en Argentina con ganas de volar alto y cumplir mi sueño americano. Nací hispano, pero para mí el mundo era mi casa y decidí vivir en Estados Unidos, Miami. Llegué con esperanzas y sin saber que me esperaba. Sin padrinos ni contactos, me enfrente a una duran realidad: ser hispano en Estados Unidos no era fácil y después del atentado del 9/11 ni siquiera divertido.
A la hora de la verdad, mi hispanidad, tu hispanidad, la hispanidad de nosotros en Estados Unidos, es tan compleja como la conjugación del más irregular de los verbos en todos sus tiempos y formas. Aunque en esencia, el concepto de hispanidad que se celebramos es de orgullo por el ancestro cultural que preservamos en medio de una sociedad que no es la de nuestro origen, hay conductas que desdicen el compromiso intrínseco que supone ostentar este privilegio.
Desde hace 24 años, del 15 de septiembre al 15 de octubre, se observa en Estados Unidos el Mes de la Herencia Hispana, que celebra y reconoce la influencia política, económica, social y cultural de los hispanos en este país.
Entre música (surrealista como el destino), lluvia, risas y muchas curvas, llegamos a un pueblito llamado Xilitla, que está ubicado en la Huasteca Potosina y que tiene uno de los secretos mejor guardados de México: "el jardín surrealista de Edward James", un poeta millonario de origen escocés que construyó este lugar que parece que fue concebido en un sueño.
Estamos en el mes de la Herencia Hispana y el mejor regalo para nuestra comunidad en los Estados Unidos seria la Reforma Inmigratoria, sin importar quien la firme. Y la buena noticia es que no importa quien gane el 6 de noviembre del 2012, tanto Romney como Obama deberán firmar la próxima ley de regulación inmigratoria antes del 2016, no tengo la menor duda.
La herencia hispana heredada por mis padres es mi mayor orgullo y no tiene fronteras. Dedico mi tiempo a mi comunidad en su mayoría hispana, y les enseño con talleres periodísticos lo orgullosos que todos debemos sentirnos de ser latinos. Mi tarea es que aprendan sobre los grandes poetas, pintores, escritores, de sus raíces y tradiciones y de lo mucho que también ellos pueden aportar a esta sociedad.
En la tradición hispana internacional estamos acostumbrados a reconocer abiertamente las tradiciones culturales de España tomando como referencia el siglo de oro, es decir el que va desde la publicación de la primera gramática española en 1492 por Antonio de Nebrija hasta el fallecimiento de Pedro Calderón de la Barca, autor de La vida es sueño, en 1681. Sin embargo, este no fue el único siglo de oro literario que vivió la península ibérica como bien nos recuerda Peter Cole en su libro El sueño del poema: Poesía hebrea en la España musulmana y cristiana, 950-1492, publicado en el 2007.
De mi cocina a tu cocina siempre latina, les traigo la receta de mi abuela y madre de crianza Celeste, acompañado de mi historia personal sobre lo que un plato de "ropa vieja" representó en mi núcleo familiar compuesto por tres generaciones de mujeres: mi bisabuela, abuela, madre y yo, ¡la cuarta generación!
Aunque para muchos nuestra herencia cultural está presente todos los días en todo lo que hacemos, EN nuestra casa y nuestra familia, habrá también para quienes estas celebraciones ofrecen una oportunidad para estrechar los lazos familiares y reforzar las características únicas de nuestra cultura e historia en sí mismos y en sus hijos.