La entrega como la que ponen los jugadores del Levante, el corazón que imprimen los recién ascendidos, la pasión que emanan las aficiones con ver cada encuentro, la motivación que implica pelear un campeonato o sufrir y no descender, los campeonatos, el amor por la camiseta, las fuertes inversiones que realizan los grandes, los regionalismos marcados, los títulos recientes sin importar la denominación, las situaciones hereditarias en familias y lazos cercanos, los cambios drásticos de ideologías, los grandes fichajes que señalan el camino, el equipo de medio pelo que lucha gracias a su fe, el llamado a convertirse en leyendas y la realidad de ganar con nombres y no con hombres o viceversa. Estos son algunos puntos que caracterizan a las aficiones en España y, por qué no, también en México.