El cambio climático, las armas, la comida repleta de hormonas y pesticidas, las consecuencias de la guerra, el bienestar (que niegan) que ha traído el plan de salud del presidente, la necesidad de mejorar la infraestructura, todo esto son asuntos en los que, como en el caso del déficit, la realidad va por un camino, y los discursos de estos señores por otra.
A inicios de la semana, la fundación de corte ultraconservador, Heritage, dio a conocer los detalles de un estudio en el que argumentaban que la reforma migratoria sería una enorme carga económica de $6.3 trillones de dólares. De inmediato, grupos dentro del mismo partido republicano reaccionaron indignados. ¿Sorpresa?
En el caso específico del Congreso, serán los aseadores del Capitolio los que verán una reducción en su pago, pues si algo caracteriza a esta nueva ola política que se ha tomado al Partido Republicano, es que sus dolorosas medidas nunca afectan a los de arriba, mientras sí, y siempre, a los de abajo
Críticos de cine alrededor del mundo ya adelantaban que debido a su contenido, Argo ganaría la estatuilla por resultar políticamente benéfica a la campaña de la Casa Blanca contra Irán, y por la cual mantiene desde el año pasado una flotilla de portaviones nucleares en el estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico, listos para abrir fuego.
Se acercan las elecciones en los Estados Unidos y tal parece que, como sucedió en las elecciones en México, el tema de la política de drogas y el narcotráfico no será un tema prioritario. Por muchos años ya, la relación bilateral entre México y Estados Unidos se ha basado en temas de seguridad fronteriza, incluyendo en ciertos momentos algunos temas de migración y comercio. Si bien con la llegada de Obama al poder en 2008 el debate viró un poco - al menos en el discurso - al reconocer la corresponsabilidad de ambas naciones para combatir al narcotráfico, en estos cuatro años los resultados tangibles han sido escasos.
En vísperas de la Convención Nacional del Partido Demócrata, que tiene lugar en Charlotte, Carolina del Norte, los republicanos comenzaron a preguntarle al país si estamos mejor que cuatro años atrás. Y la respuesta, de manera inequívoca, es sí. Tenemos dificultades, algunas serias, pero estamos mejor que cuando el presidente George W. Bush le entregó el poder a Barack Obama.
A menos de tres meses de la elección presidencial, Mitt Romney, el virtual candidato republicano, sigue en problemas con los latinos. Por una amplia diferencia, 63% a 28%, los latinos dicen preferir al presidente Barack Obama para la elección de noviembre, según la más reciente encuesta de NBCNews/Wall Street Journal y Telemundo.