La entrega como la que ponen los jugadores del Levante, el corazón que imprimen los recién ascendidos, la pasión que emanan las aficiones con ver cada encuentro, la motivación que implica pelear un campeonato o sufrir y no descender, los campeonatos, el amor por la camiseta, las fuertes inversiones que realizan los grandes, los regionalismos marcados, los títulos recientes sin importar la denominación, las situaciones hereditarias en familias y lazos cercanos, los cambios drásticos de ideologías, los grandes fichajes que señalan el camino, el equipo de medio pelo que lucha gracias a su fe, el llamado a convertirse en leyendas y la realidad de ganar con nombres y no con hombres o viceversa. Estos son algunos puntos que caracterizan a las aficiones en España y, por qué no, también en México.
Pongámonos en los zapatos de Luis Pérez por un momento. Jugaba sin estar al cien por ciento de sus capacidades debido a una lesión, cumplía 13 años en Primera División, era el último minuto de un partido entre dos clubes grandes y en sus zapatos estaba la posibilidad de darle un urgente triunfo a Chivas. No era sencillo, para nada lo era.
No se trata del nuevo fichaje del Real Madrid ni del nuevo talento deportivo que conquistará las canchas en el Mundial de Brasil 2014. La pasión del futbol llegó a la química con el elemento bautizado como Futboleno.
La primera vez en la historia del futbol mexicano que se llevó a cabo un torneo de carácter nacional fue en 1921. La competencia formó parte de las magnas celebraciones del primer Centenario de la Consumación de la Independencia de México. Del 7 de agosto al 25 de septiembre de aquel año festivo, equipos del Distrito Federal, de Hidalgo, de Veracruz, y, por supuesto, de Jalisco, representado por el Club Deportivo Guadalajara y por el Atlas, se dieron cita en la capital de la República para disputar la Copa del Centenario, en el campo de Real Club España del Paseo de la Reforma.
El 22 de mayo de 2011 la alegría se desbordaba en Ciudad Universitaria, los gritos de "¡Goya!" retumbaban entre el Pebetero y el Palomar. Hoy el panorama es muy distinto. Bastantes cosas han cambiado desde aquella tarde en la que Palencia y Cortés, con sus goles, le entregaban otro trofeo de Liga a la afición felina. No fue hace mucho, pero aun así ya son otros tiempos. En la dirección deportiva estaba Mario Trejo y en la técnica Guillermo Vázquez. Ni uno ni otro pasea más por el Pedregal. Los nombres y los hombres no son los mismos.
Imran Khan últimamente llena las plazas públicas de Pakistán. Es el sueño del aficionado mexicano convertido en realidad. Capitán por más de diez años de la selección nacional de críquet, Khan es el político de moda y parte como favorito hacia las elecciones del próximo año. Considerado en su país como el mejor jugador de la historia, en 1992 lideró a Pakistán en la final de la Copa del Mundo ante Inglaterra. Frente a millones de televidentes y admiradores del críquet, Khan se vistió de héroe y entregó su único mundial a Pakistán.
Voy rumbo a Dolores Hidalgo, siguiendo la ruta del Bicentenario. Por estos caminos de Guanajuato se formó la historia del México Independiente. Estoy por llegar a la "Cuna de la Independencia Nacional", pero me detengo en un modesto taller de carpintería, a las afueras del pueblo, en donde encuentro el primer detalle de lo que ando buscando. Quiero descubrir lo que significa el futbol en ese lugar histórico. Y es precisamente un vieja, y aparentemente inservible, mesa de futbolito la que me proporciona una señal positiva.
Sus rasgos son muy parecidos a los del Tata Gildo, aunque él no tuvo hijos. Pero en Técpan todos los Galeana tienen conexiones. Rastrear el origen familiar de una persona tras doscientos años de historia en un país convulsionado la mitad de ese tiempo, y con el terrible defecto de aniquilar su propio pasado, es tan complejo como encontrar una aguja en un pajar. En este caso todo apunta en una sola dirección. Desde que debutó el Apertura 2008, un descendiente de nuestros libertadores juega al futbol con el Deportivo Toluca.
España vive una crisis económica sin precedentes. Desempleo, empresas quebradas, rescates, descontento generalizado, desesperación, y hasta violencia en las calles. No hay dinero. Tampoco credibilidad en el gobierno de Mariano Rajoy.
Javier Hernández marcó el gol del triunfo de México sobre Costa Rica y con ello contribuyó a la impecable clasificación del Tri al Hexagonal Final de la Concacaf. Además, en algo menos relevante pero que me da mucho gusto, esa anotación sirvió para cerrarles las bocas a sus críticos, al menos por un rato.
Las asistencias a la mayoría de los estadios de fútbol en México, pese a que algunos dirigentes digan lo contrario, son bastante malas. Muchos las atribuyen a la falta de espectáculo. Otros, los menos, a la exagerada cantidad de partidos, entre Liga Mx, Copa Mx y Selección Nacional.
El deporte profesional de México vive un momento promisorio con la construcción de estadios cómodos y modernos, que tienen el potencial de revitalizar la industria. Aunque los casos más famosos son los del futbol mexicano, el beisbol no se ha quedado atrás y la Liga Mexicana del Pacífico tiene en marcha tres proyectos de nuevos estadios.
El poder en unos cuantos. La política como el juego nos han llevado a ser testigos de espectáculos abominables, pero que debemos consumir porque no queda de otra. O eso u olvidarse del futbol de casa e irse a vivir a otro país, aunque ello sólo implique alejarse del problema en vez de enfrentarlo.
Cristiano Ronaldo pidió un espacio para hablar con Florentino Pérez de su situación en el club. A la reunión acudieron José Ángel Sánchez, director deportivo del club, Jorge Mendes, el jugador y el presidente blanco. El futbolista portugués y su agente se quedaron fríos ante la respuesta que obtuvieron de Florentino: "¿Por qué nos dices esto con el mercado cerrado y no una semana antes?", según publicó José Félix Díaz en El Confidencial.