Como una operación de lavado de cara puede considerarse la inteligente jugada política por parte de Salvador Sánchez Cerén de proponer recientemente la derogatoria de la ley de amnistía de 1993, que sirvió de base para lograr los acuerdos de paz que pusieron fin a los doce años del cruento conflicto salvadoreño.
Las campañas electorales salvadoreñas se caracterizan por ser coloridas, alegres y folklóricas. Desafortunadamente los partidos políticos reducen el folklore a acciones de descrédito, insultos y a la falta de inteligencia, la cual convenientemente sustituyen por la astucia o viveza política. Como podrá observarse en la anterior descripción están ausentes adjetivos tales como integridad, respeto y propuestas.
Por David Ernesto Pérez, SAN SALVADOR – Sobre el escritorio de Fidel Nieto, rector de la Universidad Luterana, ya no caben los papeles apisona...
Los estatutos del FMLN salvadoreño indican que es la Comisión Política la que designa al candidato presidencial; no existen primarias como en otros...