De palomitas, festivales y personajes secundarios
Tras 12 años cubriendo festivales de cine, sigue siendo difícil explicar por qué hago hasta lo imposible por no faltar a mi cita con este mundo que incluso podría llegar a parecer superficial. A diferencia de lo que se piensa, mientras cubres un festival casi no comes, las horas de sueño son escasas, el glamour lo ves de lejos pues entre las horas que pasas metido en una sala de cine, escribiendo y persiguiendo a los publirrelacionistas para que confirmen si podrás hacer entrevistas o no, apenas y te queda tiempo para cambiarte la camiseta que llevas puesta desde quién-sabe-ya-cuantas-horas.