Cuando desarrollas la conciencia de tu cuerpo y de tus movimientos y la llevas a cualquier actividad de tu día a día, es como si prendieras un reflector hacia ti mismo, que ilumina tu cuerpo. El objetivo es hacer tus actividades desde el punto de vista del movimiento y a la vez las emociones y pensamientos que te acompañan durante esas acciones.
Ya estamos a fin de año, una época de alegría y festejos, de cierres y de evaluaciones. Pero también, para muchos, una época de andar a marchas forzadas cerrando tareas, preparando cenas familiares y comprando regalos. Esta, más que ninguna otra temporada del año, puede ser una época de agotamiento.