Prácticamente son dos semanas lo que le resta al proceso electoral mexicano. Luego de un agitado juego de poderes, pugnas políticas descalificaciones varias, cada candidato ha tomado su lugar en la contienda y como era previsible, una vez más la elección -igual que en 2006- será nuevamente cerrada.
La primer ironía y quizás la parte más triste del asunto, es que no se trata de una simple pinta propagandística a favor de AMLO, sino del trabajo de un conjunto de artistas, muchos de ellos dedicados desde hace varios años a la promoción de la cultura y las artes, y que a la par de decenas y decenas de artistas de distintas disciplinas, escritores e intelectuales, han logrado una explosión cultural en Tijuana, que ha provocado la atención y los espacios en distintos foros internacionales.
Si alguien ponía aún en tela de juicio que la presidencia de Vicente Fox representó sólo un cambio de siglas del partido en el poder, pero no la ansiada alternancia política en México, el propio panista se ha encargado ya de disipar cualquier duda. Él nos acaba de confirmar que jamás trabajó a favor de una verdadera democracia porque simplemente no entiende el significado de esa palabra.
Cuando yo era niña odiaba el juego de las sillas musicales: ese en el que alguien ponía música, todos se paraban de sus sillas y corrían alrededor mientras alguien más quitaba una de las sillas; de pronto la música cesaba, todos debían correr a sentarse, y por supuesto, alguien quedaba sin silla. Así que para no quedarse en esa situación, uno tenía que correr de más, empujar a quien fuera, así se tratara del hermano o el amigo más querido, y pelear una silla a morir.
La manipulación informativa catapultó la reacción de los estudiantes quienes, en un fenómeno que México jamás había vivido, inundaron de una día para otro las redes sociales, con el bien definido intento de repudiar a los medios informativos mercantilistas y exigir acceso de los ciudadanos a una información veraz, libre de la corrupción y el manipuleo del gobierno y de los partidos políticos.
En días recientes, estudiantes de diversas universidades públicas y privadas se encontraron con Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda mexicana en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco. La plaza que en la época de la otrora México-Tenochtitlán fuera el centro comercial y que en 1968 presenció la matanza de decenas de jóvenes que se manifestaron en contra del gobierno priista de Gustavo Díaz Ordaz el cual dejó una herida profunda en las entrañas de nuestro país, hoy vio la luz iluminadora de una generación que ha perdido el miedo a la represión.
Se suponía que iba a ser una visita "segura", en la que Enrique Peña Nieto cosecharía aplausos y porras de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, en su mayoría "niños bien", hijos de funcionarios y empresarios beneficiados por el estatus quo. No había razón alguna para temer que algo inesperado podría ocurrir.
La primavera llegó a mi país. Llegó un año tarde, tras un letargo que permitió que le pasara de largo la "Ola Verde" de los países árabes, la primavera europea de los indignados y el vecino movimiento Occupy. Sin embargo ahora aparece, tímidamente primero y con el puño en alto después. Los jóvenes han tomado las calles para decir que tienen voz e ideas propias, y que aunque los políticos no los representan, de cualquier manera los tienen que oír.
La crisis de inseguridad que se vive en México ha escalado a niveles de violencia que rebasan toda imaginación posible. Ante estos hechos estrujantes, la clase política está ciegamente zambullida en el proceso electoral que no repara en ofrecer propuestas que den solución real e inmediata a la situación tan extrema de violencia e inseguridad.
A mí me dio mucha pena el debate presidencial. Los candidatos estuvieron mal; faltó frescura y sobró previsibilidad. Algunos señalan que la culpa del desencanto fue del formato cuadriculado del IFE, que permitía que los candidatos no necesitaran improvisar mucho. Sin embargo casi todos dicen que su candidato fue el vencedor.
Definitivamente el formato del debate no se prestó para que se tocaran todos los temas que tendrían que estar en la mesa, sin embargo, y a manera de prontuario personal, quise hacer una lista de los temas que me gustaría escuchar en los siguientes debates.
En el marco de la gira "Movimiento por la Paz, Justicia y Dignidad" que realiza por diversas ciudades de Estados Unidos, patrocinado por "Global Exchange", al igual que lo hizo en su natal México, el también ensayista acusó a al Tío Sam de tener responsabilidad en las muertes de sus compatriotas en la guerra contra el narcotráfico.