Los integrantes del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) en México decidieron que ya era hora de destruir los votos válidos, los votos nulos y las boletas sobrantes de los procesos Electorales Federales con los que se declaró ganadores al panista Felipe Calderón Hinojosa en 2006 y al priísta Enrique Peña Nieto en 2012. La destrucción de este material electoral durará 14 días o menos. Rápido.
Nunca nos ha quedado claro el porqué tiene que pasar tanto tiempo entre la elección presidencial y la toma de posesión. Está claro que nos tenemos que dar un tiempo para las controversias derivadas del proceso electoral, que ya nos dimos cuenta que al paso que vamos se nos han convertido en una forma de vida. Sin embargo, del 6 de septiembre, fecha medio inventada para que el TEPJF de un fallo en caso de que haya inconformidades sobre el desarrollo del proceso, al primero de diciembre es mucho tiempo para todo lo que se debe atender y hacer.
No en balde la afición de Andrés Manuel por el béisbol, siempre jugando al límite, desequilibrando al adversario, sacrifica al jugador para ganar una base, piensa dos o tres jugadas hacia delante cuando tiene la casa llena y el hombre en la caja de bateo con tres bolas y dos strikes y dos outs en la pizarra, simple, para López Obrador el juego de la política no termina hasta que termina.
Lo que sucedió el jueves 31 de agosto en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, le dio a Enrique Peña Nieto la certeza jurídica que necesitaba para ser declarado Presidente de la República Electo, y a la vez le dio a una parte de la sociedad mexicana un motivo más para desconfiar de las instituciones.