La promesa de reforma migratoria esta vez en una segunda administración Obama resurgió, por parte del propio presidente, pero esta vez de forma más pensada y lanzando además el reto a los republicanos que por los pasados años la han obstruído: si hay reforma será porque los latinos ayudaron al presidente Barack Obama a reelegirse y porque los republicanos aislaron tanto a los hispanos con sus poilíticas antiinmigrantes que el partido rojo no tendrá otra opción que venir a la mesa de negociaciones al percatarse de que han espantado al grupo demográfico de mayor crecimiento que puede determinar su viabilidad de ganar elecciones nacionales.
A medida que pasaban los minutos del tercer debate entre Barack Obama y Mitt Romney, la imagen del Presidente Ronald Reagan se hacia visible tras las palabras de gobernador y candidato a ocupar al Salón Oval. Recuerdo que en 1980 el país estaba sufriendo una recesión paralizante, sin esperanza de una recuperación económica, mitigado por los excesivos impuestos y regulaciones y, mientras Jimmy Carter insistía en ampliar el gobierno y redistribución las riquezas mediante impuestos, Ronald Reagan creía firmemente en la economía de libre mercado y soñaba con una América inclusiva, donde prevalezca la libertad, prosperidad y seguridad nacional fuerte.
En más de un artículo periodístico se ha acusado a Mitt Romney de ser un "capitalista buitre", ese tipo de empresario que hacen adquisiciones hostiles de empresas, no para mejorar su funcionamiento sino mas bien para extraerle sus activos, hacer despidos masivos y sumirlas en nuevas deudas, todo ello con el objetivo de lograr grandes ganancias personales. Se ha argumentado que los "capitalistas buitres", entre ellos han incluido a Romney, fueron los que casi destruyen la economía mundial debido a su desmedida avaricia. Esas críticas no han venido solo de las filas del Partido Demócrata, a ellas se sumó el republicano Rick Perry, Gobernador del Estado de Texas, que compitió en las primarias de su partido para la nominación presidencial.
Las vueltas que tiene esta elección nos llevan al papel que están asumiendo algunas compañías como consejeros electorales de sus empleados.
Durante el segundo debate de los candidatos a la presidencia que tuvo lugar el martes 16 de Octubre, Mitt Romney y el Presidente Obama, fueron confrontados con la pregunta de cual seria su plan para aquellos inmigrantes que son miembros productivos de nuestra sociedad pero que no tienen un estatus legal en este país.
Barack Obama demostró su experiencia como Comandante en Jefe y líder en asuntos internacionales frente al republicano Mitt Romney, que dejó ver su falta de experiencia en temas de la agenda internacional durante el debate Presidencial de este lunes en la Universidad de Lynn, Florida.
Tal parece que los emisarios hispanos del aspirante presidencial republicano, Mitt Romney, se quedaron sin excusas para explicar sus abismales cifras de apoyo entre los votantes latinos y lo más sencillo es colocarle la cereza al pastel con ofensas. Ahora resulta que los latinos no apoyan a Romney porque están mal informados y porque los demócratas han sido efectivos en prometerles programas sociales. O sea, porque somos tontos y mantenidos.
Hasta el sábado 3 noviembre son las votaciones tempranas en Carolina del Norte, el estado en que yo vivo, para unas elecciones en las que de verdad, y no es una frase de cajón, está en juego el futuro del país y el de la comunidad hispana radicada en Estados Unidos.
Nunca he entendido la ambigüedad de Obama hacia Latino América. En el verano del 2008 viajaba yo por varios países de la región y la simpatía hacia el joven senador encendía la imaginación de muchos latinoamericanos. Su historia conectaba muy bien en una región donde la desigualdad social y los prejuicios étnicos siguen siendo una plaga difícil de erradicar. La imagen de un afro estadounidense disputando la presidencia del país más poderoso del planeta servía de inspiración a las nuevas generaciones y ponía en evidencia el discurso trasnochado del populismo anti-imperialista.
No es un secreto que la Florida es el hogar de muchos latinos- inmigrantes de Cuba, México, Colombia, Brasil, y de otros países mantienen un crecimiento constante en nuestro estado. Este crecimiento no es solo fascinante porque la Florida se está beneficiando de un grupo de gente que son muy trabajadores y mantienen núcleos familiares muy unidos, sino también por el nacimiento de una poderosa colectividad de votantes que se ha creado gracias a los sacrificios que padres y madres hacen al emigrar a este país para brindarles mejores oportunidades a sus familias.
A lo ancho de Estados Unidos, organizaciones como la mía están en una carrera contra el reloj, en el intento de asegurar que las comunidades minoritarias tradicionalmente marginadas, estén inscritas para votar y tengan un acceso equitativo a las urnas. Con presupuestos ajustados, y valiéndonos más que todo de la ayuda de voluntarios, enfrentamos obstáculos que posiblemente se vuelvan aún más formidables si las cortes confirman las leyes estatales sobre los documento de identificación para el votante. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, es posible que muchísimos ciudadanos estadounidenses (millones, según algunos cálculos) sean excluidos, a través de injustos requisitos de documentación, de la intimidación de los votantes o de otras artimañas, como el cambio a última hora de los lugares de votación, de poder votar este 6 de noviembre.