El presidente es la figura más visible de un sólido Estado de Derechos y estructuras que la componen muchos. Solo en el caso cubano habría diferencias: si se reelige a Barack Obama se romperían en este segundo mandato todos los cuellos de botellas que obstruyen abrir las necesarias compuertas del dique Cuba. También Mitt Romney, si gana lo podría hacer, pero lo dudo, dado el mal asesoramiento que recibe de los congresistas y senadores cubanos-americanos que lo hacen -no por brutos e ineptos estrategas- sino completamente obligados por las circunstancias ya que están esclavizados al voto de de los primeros exiliados que los eligen -personas decentes- pero políticamente muy estancadas en el tiempo.
He seguido la carrera política del Presidente Barack Obama desde que era senador federal por Illinois. Estuve en Boston cubriendo la Convención Demócrata cuando Obama pronunció el famoso discurso que lo catapultó a la arena política nacional. Más tarde, tuve la oportunidad de entrevistarlo junto con el equipo del diario en español donde trabajaba. Ya se hablaba entonces de que Obama iba a lanzar su candidatura a la presidencia.
¿Cómo saber cuál es el sondeo correcto? ¿Cómo no perderse en este laberinto, esta inundación informática? La respuesta: buscando las opiniones y cálculos de aquellos de quienes los otros encuestadores aprenden y en quienes ellos mismos confían.
Ya casi llegando al día de las elecciones nacionales de Estados Unidos. Mirando una y otra vez fotos y más fotos de las campañas de los candidatos principales para la contienda, me permití analizar las imágenes que oficialmente han usado y han sido producidas y digitadas por las agencias de publicidad que manejan las campañas. Nada es casualidad en cada imagen de Barack Obama y Mitt Romney, ni siquiera las imágenes que parecen más espontáneas. Todas buscan expresar algo especial y buscan, sin duda, ganar votos de diferentes segmentos sociales.
Cada voto cuenta. Cada voto importa. Pero para usted, el suyo y el de la gente que lo rodea es el más importante de todos. Porque votar denota interés y participación, aunque sea en el nivel primario que constituye el voto. Porque si vota y no votó antes, esa puede ser la antesala a otros cambios, a otras mejoras en su vida, en todo aquello que usted puede controlar. Incluyendo hacer que otra gente vote. Incluyendo difundiendo escritos que - como éste - le dicen que se sacuda todo y que, esta vez, por ser esta vez, vaya y vote. Por sus intereses.
Obama y Romney han hecho campañas, han hecho hasta un debate sobre la realidad mundial, pero muy poco ha salido a la luz sobre lo que verdaderamente piensan ambos candidatos para con la región latina.
Los hispanos a pesar de la desilusión con el demócrata, vemos a Romney completamente ajeno a nuestros intereses. El republicano sigue siendo para nosotros, tan repelente como resulta un insecticida para los insectos. Romney durante la campaña no ha hecho sino mostrar prepotencia, desprecio total contra los inmigrantes, las minorías y los pobres de este país.
Hace varios meses que me pregunto, ¿por qué los candidatos a presidente de los Estados Unidos han salido ha hablar del aborto como tema importante de campaña?, como si de ellos dependiera la aprobación o legalización del aborto a nivel nacional, cuando el aborto es legal en este país. Recuerdo que Barak Obama desde su época de senador nacional, apoyó el aborto, incluso hace poco Michel Obama ha defendido:
la "libertad de la mujer a elegir que hacer con su cuerpo".
A puertas de los próximos comicios, escucho a mucha gente decir que seguramente no votarán, que no hay mucha diferencia entre ambos candidatos, etc. A pesar de cómo se sienta uno con respecto a un candidato, votar es un derecho y una obligación. Cualquiera que tenga el derecho a sufragar debería hacerlo porque su voto hará la diferencia. Yo sé que mi voto contará como el de una mujer, una afroamericana, y como el de alguien interesada en ver una reforma migratoria. He comparado las posiciones de ambos candidatos, en varios temas, y conozco cual de los dos promueve intereses más cercanos a los míos. Sin embargo, yo también sé que si no voto, entonces habrá una voz menos para las mujeres, y para las otras categorías a las que pertenezco.
Hace apenas un mes comencé a visitar una Iglesia Metodista cercana a mi casa y como ocurre en otras iglesias mayormente afroamericanas de la capital política del país, el tema de la elección no queda fuera, sobre todo de las oraciones. La petición principal: la reelección del presidente Barack Obama.
Inesperada fue la aparición desgraciada de Sandy, ese monstruo, que en los últimos días de octubre, dejó una estela de muerte y destrucción en el Noreste del país. El huracán, degradado a tormenta, provocó, además del saldo fatal en vidas humanas, zonas urbanas y rurales inundadas, viviendas destruidas e incendiadas, millones de hogares y negocios sin energía eléctrica, y daños a la infraestructura de metrópolis y pueblos costeros.
Podría ser que contrariamente a nuestros planes de permanecer despiertos hasta que las grandes cadenas noticiosas y Huffington Post Voces declaren al ganador, hasta que el Presidente electo y el perdedor emitan sus discursos, esto no suceda.