No hay celebración entre estos chicos. Más que nunca, grupos como DREAM Team LA, Orange County DREAM Team, Dreamactivist o DREAM Action Coalition, se encuentran activos, cabildeando, organizando sesiones informativas, hablando con la gente.
Mientras se sigue hablando de una muy posible reforma migratoria, hay miles de niños indocumentados en Estados Unidos que se gradúan de la secundaria y no pueden estudiar en la universidad. Y no pueden por dos razones, la primera porque sus padres no son residentes legales del estado en el que viven y no catalogan para los descuentos de ser residentes en las universidades públicas del país, y la segunda porque ellos mismos no catalogan para el descuento cuando no viven con sus padres
WASHINGTON - No hay nada más exasperante que en medio de la derrota o el dolor que provoca una mala decisión -o decisiones-, alguien diga "te lo dije". Pero tras el mea culpa del Partido Republicano sobre los errores cometidos condenando el partido a la derrota en la esfera nacional, incluyendo sus posturas antiinmigrantes o hacerse de la vista larga cuando las voces más extremistas definían la colectividad o la dirigían hacia un abismo demográfico y electoral, sólo resta decir "se lo dijimos".
No acababa de terminar el discurso del presidente Barack Obama para confirmar su compromiso de sacar adelante una reforma migratoria integral, cuando de diversos puntos del país surgieron voces de inconformidad, porque ni el planteamiento del mandatario, ni tampoco el de los ocho senadores demócratas y republicanos que habían expuesto los principios básicos para tramitar el proyecto en el Capitolio, colocaron como primera prioridad la unidad de las familias.
No sólo ha quedado claro que será el Partido Republicano quien lleve inicialmente la batuta a través de su agenda innegociable, sino que el presidente se ha sumado al discurso que prioriza la seguridad en la frontera por encima del bienestar de los millones que han habitado por años este país sin una oportunidad de vivir al amparo de la ley.
Quizás, el anuncio que hicieron este lunes ocho senadores federales en Washington - cuatro demócratas, cuatro republicanos de que acordaron un plan legislativo migratorio - es el principio del fin de una era de opresión casi sin precedentes contra la comunidad hispana en este país en general y los migrantes en particular.
La palabra empeñada no es la de Barack, el muchacho afroamericano que organizaba jóvenes en los barrios de Chicago, ni la del senador Obama, el joven y carismático político que se robó simpatías con un discurso en una convención demócrata. Es la palabra del presidente de Estados Unidos, y quien ostenta la investidura, debe estar a la altura de ella. Y cumplir su palabra.
Como periodista y ciudadano independiente, puedo decir que he votado por políticos conservadores como liberales, republicanos y demócratas. Yo voto por personas y líderes que busquen el bien común para todos, no por partidos, grupos o nacionalidades.
El presidente Barack Obama aseguró hoy que espera que el proceso legislativo hacia la discusión de un plan de reforma migratoria integral en el Congreso se produzca "muy pronto tras mi inauguración" el 20 de enero de 2013. Y esa propuesta contendría una vía de legalización para los indocumentados así como aspectos de seguridad fronteriza y el lenguaje de legalización que contempla el proyecto DREAM Act para jóvenes indocumentados.
A pesar del intenso cabildeo por parte de varias organizaciones durante la última década, el DREAM Act no ha logrado el apoyo suficiente para convertirse en ley. Esta circunstancia hizo que Daniel un día tomara una decisión: si en Estados Unidos resultaba tan difícil estudiar, lo intentaría en México.
Cuando inmigré a Florida a los 10 años, fueron los estudiantes inmigrantes que me dieron la bienvenida y se hicieron mis amigos en la escuela South Seminole. Carlos, Isabel, y algunos otros tomaron clases de inglés como segundo idioma conmigo, mientras que otros cuyas familias habían inmigrado años antes y ya estaban en camino a la fluidez nos mostraron las normas apropiadas en la cafetería, enseñándonos a ordenar "papas fritas" por ejemplo. Años más tarde, algunos de estos amigos míos se enteraron que eran parte de los aproximadamente 151,000 jóvenes residentes de Florida que carecen de estatus legal-- pero no de un sueño.