Los puntos de vista que escribo no son para complacer a las autoridades implantadas en Cuba o a su oposición dentro o fuera del país. Un día podemos coincidir y otros no y ojala fueran muchas veces porque ello seria para el bien de nuestro país. El principio de lo que escribimos es para complacer y respetar lo que estimamos es la verdad -errada o acertada- pero son nuestra elegida percepción sobre como vemos las cosas. Tengo una formula sencilla para hacer mis conclusiones. Siempre me pregunto e indago ¿Es bueno o malo lo que estamos examinando para los Derechos Humanos de los cubanos? SI o NO. Esa es mi receta para acercarme a lo más justo.
Yo era apenas una estudiante universitaria de 20 años, enamorada y apasionada del periodismo y de una tesis de grado sobre la iglesia católica cubana cuando conocí a Oswaldo Payá. Nunca podré olvidar el día que me concedió la entrevista. Nos encontramos en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en pleno corazón de La Habana Vieja, y me quedé impactada de la luz, energía y valentía que emanaba de aquel hombre de sólo 40 años.