Las imágenes del sendero de destrucción que dejo el Huracán Sandy en el noreste de los Estados Unidos me han traído recuerdos de los días que vivimos en la Florida después de que el huracán Andrew azotó mi casa en Miami en 1992 y el estado de shock es una sensación que recuerdo bien cuando veo las caras de quienes están pasando por el mismo dolor esta semana.
A los que vivimos en la zona por la que transitó Sandy, el huracán nos trajo además de lluvia, vientos y frío, la oportunidad de demostrar lo mejor y lo peor de las personas y la comunidad.
En la costa atlántica de Estados Unidos iniciamos esta semana con la visita del huracán Sandy. La tormenta, que llegó a medir más de 3 kilómetros de diámetro y se convirtió en la más grande en la historia de los huracanes del océano Atlántico, ya había causado muy severos daños en el caribe, principalmente en Haití. Se estima que las interrupciones en el servicio eléctrico afectaron a unos 8 millones de personas en 15 estados. A su vez, se han reportado 29 fatalidades causadas por la tormenta. En contraste, durante su paso por Haití, y aunque los su velocidad de vientos era menos, se estima que alrededor de 100 personas perdieron la vida.
La misma vista que antes había parecido un espectáculo increíble, símbolo de algunos de los sectores más icónicos de Nueva York, ahora se recibía hasta con un poco de disgusto. Era no menos que una pérdida de electricidad, un derroche de energía, una distribución injusta de recursos.
En estos momentos, difícilmente puede haber alguien sobre la faz de la tierra que no haya seguido por las noticias , la web o en la cola de un mercado, los devastadores efectos del embate de la llamada "tormenta perfecta" Sandy sobre Nueva York, Nueva Jersey y otros estados del Noreste de EEUU.
Luego de un huracán, y enfrentarse a no tener agua y electricidad, no hay más opción que salir a la calle para husmear lo que quedó de aquello que conocías. Y por supuesto, tras múltiples evacuaciones, sustos y muchas sorpresas, explorar la comunidad de Midtown, Manhattan, una de las más afectadas por Sandy, representaba todo una aventura para mi esposo y para mí.
Ni los avisos incesantes, las constantes conferencias de prensa, o imágenes gráficas que miles de noticieros compartían hace ya varios días catalogando como la "madre de todas las tormentas", o el "Frankenstein" hecho huracán, podrían anticipar lo que sería realmente la visita de la tal Sandy a la ciudad de Nueva York.
Sin lugar a dudas, el huracán que cayó sobre la ciudad de Nueva York, Nueva Jersey, Atlantic City, entre otras localidades, ha sido una de las más grandes catástrofes naturales que han azotado Estados Unidos desde el devastador 'Katrina' en 2005.
Inesperada fue la aparición desgraciada de Sandy, ese monstruo, que en los últimos días de octubre, dejó una estela de muerte y destrucción en el Noreste del país. El huracán, degradado a tormenta, provocó, además del saldo fatal en vidas humanas, zonas urbanas y rurales inundadas, viviendas destruidas e incendiadas, millones de hogares y negocios sin energía eléctrica, y daños a la infraestructura de metrópolis y pueblos costeros.
¿Cómo afectará las campañas presidenciales en Estados Unidos el huracán Sandy? Esa es la pregunta que muchos se hacen ahora que esta catástrofe azotó a la ciudad ícono de Estados Unidos y a tan sólo ocho días para que el pueblo estadounidense elija su nuevo futuro por cuatro años.
Ni el más delirante adversario de Mitt Romney podría haber pensado en el escenario que hoy se vive en torno a la convención republicana: un Huracán Isaac que le roba la atención y minutos claves de cobertura televisiva a lo que se supondría sería la coronación, planificada hasta el último detalle, del candidato presidencial.
Desde hace cuatro años, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el 19 de agosto de 2008, como el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria. Pero, ¿por qué o cómo surgió este día?