Es una contienda electoral que mira al pasado y al futuro. Digamos que un poco más al pasado lejano e inmediato. Citando a su icónico Ronald Reagan, los republicanos preguntan a los votantes si están mejor ahora que hace cuatro años, cuando Barack Obama asumió el poder.
En vísperas de la Convención Nacional del Partido Demócrata, que tiene lugar en Charlotte, Carolina del Norte, los republicanos comenzaron a preguntarle al país si estamos mejor que cuatro años atrás. Y la respuesta, de manera inequívoca, es sí. Tenemos dificultades, algunas serias, pero estamos mejor que cuando el presidente George W. Bush le entregó el poder a Barack Obama.
Flaco favor le hacen a los inmigrantes, los activistas que se aparecen a las manifestaciones en que se aboga por una legalización de los indocumentados con camisetas con el rostro y el nombre del dictador cubano Fidel Castro.
Barack Obama ha hecho historia en los estadios. Aceptó la nominación presidencial de 2008 en el estadio Invesco de Denver, Colorado con la promesa de cambio. Ahora aceptará la nominación a un segundo periodo en el estadio Bank of America de Charlotte pidiendo que le permitan seguir Adelante. El cambio no llegó en muchos asuntos, pero con otros cuatro años, asegura, concretará lo pendiente.
Nota: en febrero de 2011, cuando Charlotte fue confirmada como sede la Convención Nacional Demócrata escribí esta columna, que 18 meses después tiene vigencia. Lo que han cambiado son las cifras: el número de procesados para deportación por el 287g en la ciudad ha subido a más de 12 mil y otros 30 hispanos se agregaron a la lista de fatalidades en sitios de trabajo en Carolina del Norte.
¿Qué nos demuestra respecto al liderazgo nacional el que la estrella de la convención fue el espectáculo lastimoso, patético, denigrante, aplaudido a rabiar, de Clint Eastwood?
En el primer lunes de septiembre celebramos el trabajo de todos los hombres y mujeres que han construido la economía más grande del mundo. En este D...