Quiero agradecer encarecida e infinitamente a la Asamblea Legislativa de El Salvador, por haber declarado el 14 de Mayo, como Día Nacional de la Poesía.
A inicios de la semana, la fundación de corte ultraconservador, Heritage, dio a conocer los detalles de un estudio en el que argumentaban que la reforma migratoria sería una enorme carga económica de $6.3 trillones de dólares. De inmediato, grupos dentro del mismo partido republicano reaccionaron indignados. ¿Sorpresa?
El cierre del padrón electoral señalado para el voto en el exterior será el 5 de agosto. La tan anunciada ley del voto en el exterior enfrentará entonces su realidad: una reducida cantidad de salvadoreños en el exterior logrará obtener su DUI y por ende, quedarán como siempre, marginados de ejercer su derecho al sufragio.
Considerando que en el mundo que mil millones de personas sobreviven con un dólar diario y que para el 2015, más 600 millones de personas de todo el mundo seguirán en pobreza extrema, y la mitad del planeta sin agua potable y sin energía, no está de más reconocer a estos tres países americanos que han logrado cumplir con los Objetivos del Milenio.
Los últimos 6 meses de encuestas comienzan a dar indicios de una derrota electoral en febrero del 2014. El candidato arenero, Norman Quijano, decrece en cada sondeo. El anuncio del candidato vicepresidencial, René Cuadra, no logró revertir la tendencia a la baja.
Las inequidades económicas en El Salvador son palpables. El mito de las 14 familias tiene poco de invento. Pocos dudan que un pequeño número de familias dominan el ambiente económico del país.
La diáspora salvadoreña es víctima de bombardeos mediáticos y actos de ilusionismo político cuando se trata de honrarle su derecho a formar parte de los incluidos y no de las excepciones contempladas en el sufragio universal. El voto en el exterior es ejercido desde hace años por ciudadanos de diferentes países, algunos de ellos no difieren mucho de El Salvador en cuanto a capacidad de recursos económicos se refiere.
Aunque las elecciones todavía están demasiado lejos para definirse, las tendencias actuales marcan claramente: una ARENA en descenso, un FMLN estancado y un Tony Saca en un vigoroso ascenso. Veremos que pasa.
El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, negó hoy que el grupo narcotraficante mexicano Los Zetas adiestre a pandilleros salvadoreños y que su gobierno esté siendo extorsionado por las pandillas como un requisito para continuar con la tregua iniciada hace un año.
Modificar el entramado que da estabilidad a una persona o institución siempre es un movimiento arriesgado. En el caso de tener que hacerlo se buscará el mejor momento o el menos complicado para efectuarlo. Modificar estatutos, estructuras de mando, crear nuevos entes de poder sin definir quien y cómo se administrarán es ciertamente arriesgado, sobretodo en tiempos de elección. ¿Por qué auto generar esta incertidumbre al interior de ARENA?
La anticipada campaña electoral salvadoreña confirma los temores ciudadanos. La polarización existente continúa apostando a viejos vicios, entre ellos: impunidad, menosprecio del votante, prepotencia, imposición.
La mayoría de salvadoreños en el exterior estamos de fiesta, el ansiado derecho al voto finalmente se logró. Honor a quien honor merece: La primera felicitación es para los miles de compatriotas, de aquí y de allá, que se involucraron durante varios años en la gestión de este anhelo. La segunda felicitación es para el ciudadano presidente de la República, ya que sin duda este será uno de los legados más importantes de su gobierno.
Como una operación de lavado de cara puede considerarse la inteligente jugada política por parte de Salvador Sánchez Cerén de proponer recientemente la derogatoria de la ley de amnistía de 1993, que sirvió de base para lograr los acuerdos de paz que pusieron fin a los doce años del cruento conflicto salvadoreño.
El 13 de Enero de 2001 El Salvador vivió su más fuerte terremoto en los últimos 25 años, un sismo de magnitud 7.7 grados en la escala de Richter con una duración de 45 segundos. Un mes más tarde el 13 de Febrero sufrió un segundo terremoto cuya magnitud fue levemente inferior al anterior pero que fue suficiente para destruir las debilitadas estructuras que habían sobrevivido.
La economía salvadoreña terminó el 2012 con el discutido título de ser la de peor desempeño en la región centroamericana y una de las más bajas en Latinoamérica. Aunque en muchos aspectos tocó fondo, desearíamos pensar que todo haya quedado atrás pero veamos porque 2013 es un año poco alentador.