Ausente en la discusión pública figura el hecho de que la nación norteamericana es una nación extremadamente violenta involucrada en múltiples y continuas guerras por la pasada década. Jóvenes adolescentes, como mis hijos, se han criado en una nación en estado de guerra constante. Expuestos a noticias sobre nuestras fuerzas armadas matando seres humanos y bombardeando poblados alrededor del mundo; sumándole las informaciones de bajas y mutilaciones de nuestros soldados. Para esta generación, las atrocidades de la guerra no son vistas como algo extremo o indeseable sino como lo ordinario; son norma y no excepción.